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Localmiércoles, 19 de marzo de 2025

A 5 años del Covid que cambió a todos

Enfermeras, médicos y voluntarios revelan el sacrificio y las secuelas de una batalla que dejó huellas imborrables

Lorena Sandoval

HOSPITAL COVID

“Nuestro gobierno se adelantó meses antes para prepararnos, adecuando la infraestructura, adquiriendo insumos y capacitando al personal. Aun así, la enfermedad generaba miedo y temor”, comentó. 

Relató que la clasificación de pacientes fue uno de los mayores desafíos.

Las largas jornadas de trabajo y las condiciones adversas marcaron la experiencia del personal de salud.

A cinco años de la emergencia sanitaria, muchos de los que enfrentaron la crisis continúa en el sector salud. Sin embargo, aunque existió el “Bono Covid-19, el cual era del 20 por ciento de su sueldo y algunos fueron condecorados, no todos se beneficiaron de este.

Mientras el hospital espera su destino definitivo, en el otro espacio, el llamado “Covitario” pero del IMSS, las historias de quienes trabajaron en ese momento siguen vivas.

SE HACÍA TODO LO POSIBLE: RUTH (ENFERMERA DEL IMSS)

Ruth Sarahí Frías Alcántara, enfermera general en el Hospital General Regional número 2 del Marqués, recuerda los momentos más difíciles.

“Yo sí tenía mucho miedo, principalmente por mi familia. Muchas personas me hablaban de familiares que estaban internados o que conocían a alguien afectado”, relató.

Platicó que si bien, el equipo de protección personal era indispensable, pero también agotador.

“Llegamos, nos cambiábamos al uniforme institucional y nos poníamos una bata, botas, guantes, mascarilla N95, careta y gorro. Cuando salíamos, todo era desechable”, explicó Ruth.

Aunque en momentos el equipo llegaba a escasear, señaló que el trabajo en equipo fue fundamental.

Nunca se abandonaron a los pacientes. Se hacía todo lo posible, a pesar de las dificultades”, afirmó.

Para muchos pacientes, la experiencia en el hospital fue una lucha entre la vida y la muerte. José Alberto Medina Flores, de 54 años, fue uno de los primeros en ser atendidos en el Hospital General.

“Ya no aguanté, ya no comía, ya no respiraba nada”, recordó sobre el momento en que su familia decidió trasladarlo al hospital. Tras 21 días internado, logró salir con vida, agradeciendo a los médicos y enfermeras que lo atendieron.

Tras confirmar su diagnóstico, fue ingresado de inmediato y colocado en el área de urgencias, donde permaneció toda la noche antes de ser trasladado a una sala con pacientes graves.

“Las camillas estaban saturadas. Había un señor ya grande que se quitó la bata y corrió por el pasillo. Tuvieron que intubarlo”, describió José Alberto.

Como parte del tratamiento, los médicos lo obligaban a permanecer acostado boca abajo la mayor parte del tiempo, “era la única forma de ayudar a los pulmones a descansar”, explicó.

A los pocos días de su ingreso, su condición empeoró y fue llevado a la unidad de terapia intensiva. “Yo ingresé con 7 litros de oxígeno, y a los días ya estaba con 12. Ahí estaban todos los que ya estaban intubados”, comentó.

Durante su estancia en ese lugar, relató cómo fue testigo de cómo varios pacientes no lograron sobrevivir.

“Una muchacha ingresó un viernes por la noche y falleció al día siguiente. Tenía mi edad”, recuerda con tristeza.

FAMILIAS AISLADAS

Sin embargo, no todos tuvieron un final feliz. Luis Fernando Rodríguez Hernández, vecino de Corregidora, perdió a su padre durante la pandemia.

Rodríguez Hernández explicó que, a pesar de la grave situación de su padre, la familia no pudo acompañarlo ni brindarle apoyo directo debido a las estrictas medidas sanitarias.

“Mi papá ingresó por una infección en el dedo, pero rápidamente lo catalogaron como sospechoso de Covid”, comentó Luis Fernando.

“Recuerdo que lo encapsularon en una camilla especial, una especie de incubadora, y nos pidieron firmar un documento donde se estipulaba que era probable caso de Covid”, añadió.

La angustia era palpable en la familia, quienes no solo no podían estar junto a su ser querido, sino que tampoco recibían información clara sobre su estado de salud.

Nos dijeron que no nos metiéramos demasiado, porque si preguntábamos demasiado, los trataban mal. Pero no nos quedaba otra”, relató.

HÉROES DE LA PRIMERA LÍNEA

“Todos los días. Estuvimos aquí siempre, haciendo lo que había que hacer”, afirma con orgullo. 

Hoy, el reconocimiento a estos héroes es mixto. Algunos recibieron aplausos y agradecimientos, mientras que otros sienten que fueron olvidados.

“El reconocimiento más grande es el respeto que recibimos como profesionales de la salud por parte de la ciudadanía”, dijo Nancy.

Para Ruth, la experiencia reforzó su compromiso con la profesión. “El ver que un paciente joven estaba grave y que tenía que luchar por su vida, era estresante y emocionalmente muy pesado”, confiesa. 

A cinco años del inicio de la pandemia, la sociedad parece haber vuelto a la normalidad. Sin embargo, para los héroes de la primera línea, la batalla sigue presente en sus memorias.

“Aunque la pandemia ha quedado atrás, la experiencia dejó lecciones imborrables en quienes estuvieron en la primera línea de batalla”, concluye Cerrillo Cruz. 

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