Locallunes, 12 de enero de 2026
Balneario María Teresa: entre herencias y descuido
El lujo queretano de la década de los años 60 se ha convertido en un sitio inseguro y albergue de indigentes y migrantes
Tamara Medina

El lugar que según cronistas y vecinos del Querétaro de los 60 era un hotel y balneario de lujo, además de albergar un exclusivo centro nocturno, hoy se pierde entre los escombros de un litigio que parece interminable, mismo que impide su rescate o demolición a más de dos décadas de abandono.
El abandono del María Teresa no es producto del desinterés comercial, sino de un litigio por herencia que se ha prolongado por años. Según se ha sabido tras el fallecimiento de los fundadores, la falta de acuerdos entre los descendientes y la fragmentación de las voluntades testamentarias congelaron cualquier intento de inversión.
Fuentes cercanas al proceso legal indican que la propiedad ha quedado en una masa hereditaria bajo disputa. Este tipo de juicios civiles en el estado pueden durar décadas, especialmente cuando involucran múltiples herederos, lo que ha impedido que el ayuntamiento o particulares intervengan en el predio.
A lo largo de los últimos diez años, la administración municipal de Querétaro ha recibido constantes reportes sobre el estado del inmueble. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y Protección Civil, vecinos y transeúntes han reportado el sitio como foco de inseguridad y refugio para personas en situación de calle. Además, el abandono ha debilitado los muros, incrementando el peligro de colapso hacia la banqueta de Río Ayutla.
Aunque autoridades municipales han intervenido con jornadas de limpieza al exterior y tapiado de accesos, donde se ha visto que han colocado mallas que a los pocos días son cortadas, así como rondines de vigilancia el lugar, este continúa siendo un sitio inseguro para quienes caminan por la calle ya sea rumbo a las escuelas que hay por la zona como por centros de trabajo o camino a sus hogares, pero al ser una propiedad privada en litigio, el municipio no puede expropiar ni demoler sin una orden judicial, limitándose a aplicar multas por falta de mantenimiento, mismas que pueden engrosar la deuda predial del inmueble si es que existe.
Para este 2026 el Poder Judicial ha iniciado formalmente la implementación de la Justicia Oral en materias Civil y Familiar. Aunque este modelo promete agilizar los casos nuevos, los expedientes antiguos (como el del María Teresa) suelen quedar atrapados en el sistema “tradicional” escrito, que padece un rezago histórico.
La complejidad de los Juicios Sucesorios en México, incluyendo Querétaro, son de los más lentos; en días pasados el Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Braulio Guerra, ha señalado que el reto de 2026 es abatir el rezago de miles de sentencias pendientes en materias familiares y civiles, esto con la intención de dar certeza jurídica a inmuebles que, como este balneario, han quedado en el abandono por falta de una resolución definitiva.