Camino complicado pero cargado de fe
Inclemencias del tiempo ha provocado retrasos en los horarios, pero el ánimo no decae entre los romeros
Armando Manzo
Canalejas, Los Nidos y Tepeji del Río son los lugares en la agenda para los peregrinos, el primero para ellos, el segundo para ellas y el tercero para las dos columnas, con un día de diferencia.
El calor ya aprieta, el arribo peregrino es una gran muestra de sombreros, de estandartes, de bordones, de mochilas, de mucho espíritu religioso y energía que contagia por igual a hombres de avanzada edad así como a infantes de pocas primaveras.
Los peregrinos no viajan solos, viajan con 29 seminaristas, que ataviados con las túnicas oscuras, van poniendo el ánimo, las canciones y hasta los pasos de baile para quitar la idea de cansancio que se pueda instalar en los caminantes.
Los aromas a comida inundan el aire y empieza el otro desfile, el de los alimentos, tortas, tacos, platos de caldo de res, de pollo, menudo, helados y refrescos flanquean a los peregrinos.
Mientras la misa de los peregrinos, en la que se realizan algunas Primeras Comuniones, continúa, kilómetros más adelante, la columna de las mujeres va llegando a Los Nidos, lugar en el que descansan y se realiza la celebración eucarística.
El olor a comida se hace presente desde metros antes, pero también los locales ambulantes que les ofrecen agua, refrescos, helados, ropa interior, pants, chamarras o un montón de pulseras, dijes, colguijes y rosarios.
Los cantos abundan, los movimientos de los sombreros crean olas de paja e ixtle y la felicidad de ver que cada vez están más cercanas al objetivo las hace recuperar energías. La misa cuenta con la presencia de Nuestra Señora de los Remedios.
Licenciado en Ciencias de Comunicación. Experiencia en trabajo de reportero a pie, jefe de información y columnista






























