El tatuaje, de tabú a práctica cotidiana
Estudios en Querétaro reportan un crecimiento sostenido en la demanda y diversificación de estilos
David Álvarez
El crecimiento de este oficio ha dado lugar a un ecosistema comercial diverso que va desde estudios profesionales, tiendas especializadas y proveedores de insumos, hasta eventos de difusión artística como convenciones y ferias del tatuaje.
El Pollo Muñoz, fundador de Classika Tatto Shop, explicó que tras la pandemia de Covid-19, la expansión de personas que aprendieron a tatuar y ofrecieron sus servicios incrementó la competencia.
“Se han agregado artistas plásticos, diseñadores, gente de otros ámbitos y eso ha dado un impulso a la calidad del resultado”, dijo. Sin embargo, también observó que el crecimiento desordenado ha traído retos, como la falta de regulación y el debilitamiento de estudios consolidados.
La profesionalización del tatuaje en la entidad también ha dado lugar a la categorización de la práctica como un arte, pues, aunque tradicionalmente se ha considerado un oficio, muchos tatuadores empiezan a ser reconocidos como artistas con estilos propios, técnicas definidas y propuestas estéticas.
Samantha Ache, tatuadora y fundadora del estudio Ofelia, Espacio Creativo, consideró que la ubicación geográfica de Querétaro le ha permitido una confluencia de artistas de distintas partes del país, lo que ha enriquecido el nivel artístico del tatuaje.
“Recientemente se le ha dado más peso de artista al tatuador. De unos años para acá se observa al tatuador como un artista, no solo en la ejecución, también en la propuesta técnica y visual”.
El contexto económico de Querétaro también influye. “Aquí se gana bien, y eso permite que la gente pueda acceder a tatuajes de mayor calidad”, comenta Ache, quien afirma que un buen tatuador puede superar ingresos mensuales de 70 mil pesos.
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Los estilos más solicitados en Querétaro varían un poco, pues tanto Muñoz como Ache coinciden en que la utilización de negro es el de los más populares, tales como el black and grey y el blackwork. No obstante, otros estilos como el japonés tradicional y estilos como el minimalista han cobrado fuerza.
Estudios como Totem Tattoo & Piercing, La Clínica, Orion Tatuajes, Gárgola Tattoo, Angat Tattoo & Art Studio, El Restauratorio Ink o Kraken Tattoo Supplies forman parte del ecosistema actual, que abarca desde lugares consolidados hasta espacios emergentes de operación privada.
Con ello, el tatuaje en Querétaro avanza hacia una etapa de consolidación; “está en transición”, dirá Samantha Ache, en una ciudad marcada por la profesionalización de sus artistas, la ampliación de estilos y propuestas, y la coexistencia entre espacios regulados y otros de operación informal. En ese sentido, la evolución sigue su curso.































