Entre emociones y apatía rinde informe Claudia Sheinbaum
Con un auditorio lleno a un 90%, la Presidenta buscó ganar aplausos, no todos lo hicieron
Armando Manzo
Para algunos fuera de la capital queretana la cita fue a las 8:00 de la mañana, para los capitalinos fue a las 12:00 horas. El motivo: ir a ver y apoyar a la presidenta Claudia Sheinbaum, que visitó Querétaro para dar su informe.
Pero nada es perfecto. El relajo entre los organizadores provocó que camiones destinados a recoger a los diferentes contingentes tuvieran que moverse de un lugar a otro para que la gente los abordara.
“Traen un relajo ¡qué bueno!, me mandan a una ubicación y luego a otra, total que estuve dando vueltas para encontrar a la gente”, comentó uno de los choferes destinados para realizar el trayecto al Centro de Convenciones.
Mujeres de todas las edades, hombres de iguales condiciones se fueron pintando de guinda con las playeras y las gorras que se les obsequiaron al subir a los camiones. Otras simplemente ataviadas de blanco buscaron una silla donde instalarse.
Dentro del recinto del informe no hubo un color predominante. En la parte trasera mostró grupos guindas, pero eran como manchas, adelante el color blanco predominó.
La primera gritería fuerte se produjo con la llegada de Felipe Macías al salón del informe, quien caminó frente al podio y saludó a los presentes que celebraron su arribo, mientras otros solo volteaban a ver hacia otro lado.
Los diputados Homero Barrera y Sinuhé Piedragil abonaban a la arenga, mientras a unos pasos Marco del Prete y Felipe Macías hacían caso omiso y se ponían de espaldas a la cámara del productor televisivo para no ser captados.
Los celulares abundaron en las alturas. Los diputados morenistas junto a los representantes federales Beatriz Robles, Gustavo Nieto y Luis Humberto Fernández no faltaron, claro, sin invitar a nadie que no fuera de su bando.
“¡Gobernador!, ¡gobernador!”, retumbaron en el recinto y, ahora si, los panistas se hicieron presentes levantando las manos y volteando a ver a la gente.
Kuri tomó la palabra, los gritos no cesaron, trató de calmar los ánimos y detuvo momentáneamente su discurso.
“Yo quiero que le vaya bien a mi presidenta, porque si le va bien a Querétaro le va bien”, fueron las palabras con que finalizó su discurso y que provocaron una fuerte gritería.
Claudia Sheinbaum buscaba el apoyo cambiando el tono de voz, sin embargo, pocas fueron las porras, aunque había grupos que trataban de animar a la gente, poco lograron. La gente mostraba mucha apatía en diferentes sectores del auditorio.
Valiéndole gorro a la gente los homenajes a la bandera, como si fueran hormigas que salen del hormiguero, los asistentes fueron abandonando el recinto en fila constante, atiborrando las salidas.
Licenciado en Ciencias de Comunicación. Experiencia en trabajo de reportero a pie, jefe de información y columnista





























