Locallunes, 25 de agosto de 2025
“La Bocha es muy diferente a todos”: Ricardo Brieño Ávila
Cynthia Pérez Puga / Diario de Querétaro
Empresario de toda la vida, pero nunca restaurantero hasta que llegó a Querétaro, rompió el paradigma del comes y te vas, enganchando a la gente hasta la cena. Formó un exitoso grupo y hoy se recupera del incendio de su lugar más emblemático, hoy en otra ubicación, “aún no he tenido el tiempo que yo quisiera para vivir mi duelo, para llorarlo”

“Soy muy apasionado. Tengo pasión por mi familia, por mis hijos, por las pasiones que ellos van teniendo, por los deportes, por los viajes, por México y, sin duda, por mis negocios restauranteros”, asegura sentado en una de las mesas del nuevo La Bocha de Bernardo Quintana. “No me he hartado aún de la comida de mis restaurantes, siempre se me ha antojado la de los míos. La carne me encanta y pienso que tenemos la mejor de Querétaro; le he agarrado el gusto al sushi y al teppanyaki y me gusta mucho la comida mexicana”.
Ricardo Brieño Ávila parece olvidar por un momento uno de los episodios más tristes de su vida, cuando la madrugada del pasado 26 de mayo vio reducirse literalmente a cenizas un espacio al que le dedicó una década de esfuerzos, de sudores y de mucha pasión. “Es un golpe muy fuerte, un dolor muy grande”, reconoce aún en presente, pese al paso de las semanas y los meses. “Fui uno de los primeros que llegaron a ver la escena y fue terrible. Vi llegar a mi personal y cómo se le les iban saliendo las lágrimas… Conforme pasaban las horas, tenía ganas de sentarme en la banqueta a llorar con ellos, pero si yo me dejaba caer, iba a mandar una señal de tristeza y no de esperanza, y me dije: no me puedo caer, me tienen que ver fuerte”.
“Cuando vi esa escena terrible me di cuenta de lo que había perdido, del reto que venía por delante como un jefe del que dependen muchas familias, porque nadie podía dudar que era un restaurante exitosísimo”, sigue diciendo sobre el doloroso resultado del incendio. “Esos primeros dos o tres días me di cuenta de que no nada más me estaba doliendo a mí, también le estaba doliendo a mi personal y a mi clientela… A dos meses y medio, aún no he tenido el tiempo que yo quisiera para vivir mi duelo, para llorarlo”.
Brieño, sin embargo, no se detuvo a lamentarse y, de inmediato, acondicionó (lo sigue haciendo aún) las instalaciones de Bruno Cucina, otro de sus restaurantes, para albergar a la clientela del tradicional Bocha de Bernardo Quintana. Lo hizo con la misma pasión que le ha acompañado en su vida en todas las aventuras emprendidas, desde que vivió sus primeros años infantiles en la colonia Del Valle del entonces DF y luego en Satélite, desde que se recibió de economista y emprendió la carrera de empresario, y desde luego, desde que, hace casi 20 años, se mudó a Querétaro, una ciudad que de inmediato asumió como propia.
Contra lo que pudiera pensarse, no realizó un estudio de mercado para decantarse por los restaurantes. “A lo mejor hice mi propio estudio de mercado”, sostiene con una sonrisa; “después de vivir tantos años aquí sin tener un negocio de restaurante me pregunté qué faltaba en Querétaro, qué nos gustaría a los que somos de fuera que hubiera en el menú, en la variedad, y eso fue lo que hice: ver lo que faltaba. Incursionamos en desarrollar conceptos que no existían aquí; La Bocha es uno de ellos; es un producto muy diferente en todos los aspectos; no es una simple parrilla de carnes. La Bocha también tuvo el tino de que tú permanecieras en el restaurante, porque en todas partes del mundo comes y te vas, y aquí se rompió ese paradigma, la gente llega y con gusto se queda a la sobremesa, y con gusto se engancha a la cena”.
Padre de tres hijos (el mayor está cerca de recibirse de contador y unos cuates que tienen quince años y a los que ve “muy queretanos”), Brieño ha sido deportista toda su vida, y en Querétaro, a falta de compañeros para seguir practicando deportes de conjunto, ha optado por correr y ha participado en muchos maratones por el mundo (también es presidente del Consejo Ciudadano para el Querétaro Maratón).
Desde hace dos años forma parte, junto con 20 empresarios, del Consejo Querétaro para la Planeación Estratégica, tema que le entusiasma y que, prontamente, aborda: “Ahí invertimos mucho en estudios y proyectos sobre lo que se va a necesitar de aquí al 2050; lo que el crecimiento nos va a demandar en vialidades, en recolección de basura, en vivienda, en educación, para mantener los estándares de seguridad y calidad de vida y que Querétaro siga siendo un centro de atracción de inversiones; que la gente quiera venir a estudiar, quiera venir a trabajar y no se presente un colapso”.
“En todo el país se escucha Querétaro y a veces hasta en algunos lugares del mundo”, insiste sobre el desarrollo de una ciudad a la que llegó hace dos décadas. “Cuando yo llegué aquí, la ciudad ya estaba bien, pero lógicamente en 20 años se ha ido desarrollando y se han desarrollado otros municipios, como El Marqués, se han incrementado las vialidades… Hoy en día hay un liderazgo de Querétaro y eso amerita el pensar en lo que vendrá en los próximos años y las próximas décadas”.
Enumera los restaurantes que conforman el grupo empresarial que dirige Claudia, una de sus dos hermanas: La Bocha, que tiene tres ubicaciones (somos los únicos que tenemos tres de la misma marca en este segmento premium); Bruno Cucina, de comida italiana que ha cedido su lugar a La Bocha ante el incendio sufrido; La Vida Loca, de comida mexicana en El Campanario, e Ikebana, de comida japones y en la plaza comercial Antea. “Desde muy joven he tenido todo tipo de negocios, hasta una florería. Aquí pude haber puesto una clínica sin ser doctor o una escuela sin ser pedagogo, así que puse restaurantes sin ser cocinero”.
“La verdad es que dentro de la tragedia que vivimos por el incendio ha sido muy reconfortante ver las muestras de apoyo, de aliento, a mí, al grupo y a La Bocha”, asegura casi para despedirse. “No me da tiempo para tirarme un mes, ni siquiera un día, y no continuar en esta aventura. La misma desgracia me inyecta la actitud necesaria para no deprimirme y continuar en este viaje, como jefe de familia y como parte principal de este grupo”.