Localdomingo, 27 de julio de 2025
La mirada de Miguel Cruz / El taller donde la madera cobra vida
Daniel Esquivel enseña a trabajar cada fibra hasta lograr verdaderas piezas escultóricas cargadas de belleza y sensibilidad
Miguel Cruz

En una de las aulas del Instituto de Artes y Oficios de Hércules en el municipio de Querétaro, los sonidos del cincel sobre la madera revelan una tradición que respira a través de las manos. Daniel Esquivel Garfias, originario de San Juan del Río y queretano por adopción desde hace nueve años, es el maestro detrás de este taller donde el trazo y la sensibilidad permiten crear piezas únicas.
Su historia con la talla en madera comenzó casi por casualidad. Fue un amigo quien lo invitó a conocer una exposición de los talleres del Instituto. Entre vitrinas, herramientas y figuras, Daniel se sintió atraído por ese espacio lleno de aroma a cedro y formas por descubrir. No lo dudó y se inscribió al curso sabatino de tres años, iniciando un camino que aún sigue recorriendo.
Al concluir su formación, la vida le ofreció una nueva oportunidad pues su maestro cambió de institución y el taller quedó vacante. Daniel asumió el reto de convertirse en instructor y ahora es el encargado de transmitir el conocimiento que lo cautivó. Imparte clases por la mañana y por la tarde, guiando a sus alumnos desde lo más básico hasta la creación de verdaderas piezas escultóricas.
El aprendizaje comienza con el reconocimiento de los tipos de madera (cedro rojo, ayacahuite y melanina, entre otras) y la dirección de sus fibras. Cada herramienta tiene su propósito: las navajas planas, de media caña, en forma de “V” o la “pata de cabra”, que permite definir detalles finos. La técnica es importante, pero también lo es el cuidado del instrumento. La herramienta, como el artesano, deben estar en óptimas condiciones para poder crear.
A lo largo de los semestres, las figuras geométricas iniciales dan paso a obras con volumen, expresión y profundidad. Varios de los alumnos de Daniel han logrado convertir este oficio en su sustento, abriendo sus propios talleres o empleándose en el mundo de la talla. Y así, a través de cada clase y cada corte en la madera, continúa viva una tradición que es al mismo tiempo arte, oficio y legado.