Maestra heroína: cuidó a alumnos 4 días de lluvia
Imelda Reyes Azuara da clases en la telesecundaria Juan Escutia, incomunicada por la crecida de ríos; una historia con final feliz en medio de la tragedia
Imelda Reyes Azuara da clases en la telesecundaria Juan Escutia, incomunicada por la crecida de ríos; una historia con final feliz en medio de la tragedia

David Álvarez
Cuatro alumnos de la telesecundaria Juan Escutia, en la comunidad de Santa María de los Cocos, en Arroyo Seco, permanecieron incomunicados durante cuatro días por la crecida de los ríos que impidió su regreso a casa.
La profesora Imelda Reyes Azuara, con 26 años de servicio, coordinó el resguardo y la comunicación con las familias hasta que los menores pudieron reencontrarse con sus padres.
La docente relató que la situación se presentó el miércoles 8 de octubre, cuando al término de la jornada escolar, a las dos de la tarde, el cauce de los ríos aumentó por las lluvias y bloqueó los caminos hacia las comunidades vecinas.
“A la hora de salida no había paso, los ríos bajaban con mucha agua. Los niños tuvieron que quedarse en espacios seguros, apoyados por otros alumnos que les brindaron alojamiento. Yo estuve al pendiente de ellos, que no les faltara nada, y en comunicación con sus familias”, explicó.
El resguardo de los estudiantes se extendió hasta el domingo, cuando pudieron regresar a sus hogares con apoyo de la jefatura de telesecundarias de la Usebeq y del gobierno del estado.
Reyes Azuara señaló que el fenómeno no es nuevo para la comunidad, ya que las crecidas se presentan cada año durante la temporada de lluvias, afectando tanto a maestros como a alumnos.
“Esta problemática la hemos vivido año con año. A veces los maestros no pueden trasladarse y los alumnos tampoco. Lo importante es mantener la comunicación y asegurar que estén bien”, comentó.
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La profesora indicó que la energía eléctrica suele fallar en la zona, pero en esta ocasión se mantuvo activa, lo que permitió establecer contacto con los familiares. “Nos comunicábamos por medio de celulares. Afortunadamente no se fue la luz, y eso nos ayudó mucho”, agregó.
Durante los días de aislamiento, los menores fueron alojados en diferentes viviendas de la comunidad. Una de las alumnas decidió quedarse con una compañera junto con sus hermanos, mientras que otro estudiante permaneció incomunicado en la zona de El Naranjo de Pinal de Amoles, sin electricidad ni señal de teléfono.
Reyes Azuara precisó que la escuela, donde habitan alrededor de 700 personas, no sufrió daños estructurales. Sin embargo, los vados y caminos de acceso resultaron afectados por el aumento del caudal. “La escuela no tuvo daños. Lo más complicado fueron los ríos y los vados donde pasan los carros”, señaló.