Vive entre flores, pero sin festejo por ser mamá
Mientras muchas familias celebran, otras madres como Nadia, Gloria y Martha Alicia pasarán el Día de las Madres trabajando
Lorena Sandoval
Las flores se venden bien en esta fecha, dice Nadia, aunque el precio y la calidad varían.
“Cuando la flor viene cara, se vende mejor, y cuando está barata, cuesta más”, comenta. Aun así, no puede dejar pasar la oportunidad.
“Mi madre también entiende que no la festejemos ese día, lo dejamos para otro momento”.
Su mensaje para quienes sí pueden estar con su mamá es claro, “que la valoren, porque el día que no la tengan, se van a lamentar”.
En el caso de Gloria, este día atenderá una cocina económica donde trabaja a diario. Viuda desde los 35 años y madre de cuatro, recuerda que su mejor regalo no fue una casa ni un carro, sino sus hijos.
“Mis hijos son mis títulos, mi graduación”, dice con orgullo. Aunque ya no cocina, organiza el trabajo desde temprano y sigue siendo el alma del negocio familiar.
Desde entonces, su vida ha sido el trabajo, y no le pesa y como reconocimiento a las tías que ayudan a cuidar a los hijos, refirió que también debería haber un día para ellas.
“No damos nada, lo damos todo, pero no esperamos nada más que ver a nuestros hijos felices y sanos”, apuntó.
Martha Alicia, otra madre trabajadora, también verá pasar el Día de las Madres entre comida y clientes. Aunque su hijo es un adolescente, convive con él por la tarde, ya que por la mañana tendrá que ir a trabajar como cualquier día normal.
Cada una con su historia, estas mujeres representan a miles de madres queretanas que, aún en su día, priorizan el deber sobre el festejo. Su ejemplo recuerda que el amor materno también se expresa en el trabajo diario y silencioso.






























