El retratista de la fe
Gerardo Salas lleva 35 años capturando los recuerdos de los peregrinos, ni la propia tecnología ha parado su trabajo que disfruta compartir
Armando Manzo
“Me piden muchísimas fotos. Ya me aventé 35 años por las fotos y llevo más de 50 de peregrino. Los celulares no son mi problema, porque yo tengo clientes que siempre piden, que quieren más”, afirmó con la cara quemada por el sol.
Sin decir su precio, el fotógrafo asegura que las da económicas, contrario a otros que han copiado su trabajo, pero que cometieron el error de ofrecer muchas mientras la columna avanzaba.
Pero no siempre salen las fotos, no por la toma, sino porque ya no localizó al cliente o simplemente no traían el dinero para adquirirlas.
“Las que traigo ahorita, ya están apartadas, pero tengo muchísimas, casi todas las entrego, pero siempre quedan unas pocas, siempre, siempre”, afirma mientras ve pasar a la columna a su lado.
“Al siguiente año, si se puede las traigo para ver si encuentro al cliente, pero si no salen, pues generalmente las pongo en una pared o salen”, advierte.
Finalmente sale un llamado por ahí y se tiene que apresurar para caminar al lado de la columna, aunque sus rodillas, asegura, ya no le dejan caminar mucho ni muy rápido, pero una foto nunca se niega y menos cuando vienen unos pesos de por medio.
Licenciado en Ciencias de Comunicación. Experiencia en trabajo de reportero a pie, jefe de información y columnista


























