Alta costura en miniatura: aprende a realizar prendas para Barbies, Ternurines y Labubus
Impulsado por la artista plástica Miriam Puebla, el taller tiene tres años en Querétaro y aunque se enfoca en la realización de prendas para muñecas, no está dirigido exclusivamente para las infancias
Rodeada del cariño de sus seres queridos, la pequeña recibió el primer sacramento en una emotiva ceremonia celebrada en la Hacienda San Antonio del Battán
Luego del robo de 12 toneladas de KitKat, varias marcas, y hasta cuentas oficiales dentro de gobiernos, aprovecharon la ola en redes para tomar con humor le atraco
Más de 2000 corredores transformaron las avenidas principales en un río de luz y esfuerzo; una noche donde la meta no fue solo el cronómetro, sino el triunfo del espíritu queretano
Con el repique de las campanas para el llamado a misa, los queretanos dan inicio a la Semana Santa; un tiempo de reflexión profunda y el reconocimiento del arte popular que nace de las manos de los artesanos
Al asumir la presidencia de la AMII Bajío, la empresaria destaca que su gestión se basará en el orden, la estrategia y una visión humana donde el talento no tiene género
Entre sonrisas, abrazos y el reencuentro de la comunidad runner, arrancó la entrega de paquetes para la carrera nocturna Diario de Querétaro que este año reunirá a 2,000 participantes
Italia Prado Farías, la chef queretana detrás de Healthy Brand, transforma el mercado con repostería sin sellos, probando que el sabor no está peleado con la salud
Debido a su creciente popularidad, la tallerista decidió expandir su curso para la hechura de todo tipo de prendas / Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
Cada viernes, la sala de lectura del Centro de Arte Emergente, ubicado en el distrito cultural y deportivo del Centro Educativo y Cultural Manuel Gómez Morin, se convierte en un espacio donde la imaginación y los sueños vuelan alto. Esto es gracias al taller de confección en miniatura de la artista plástica Miriam Puebla, un espacio donde personas de todas las edades pueden crear prendas para sus Barbies, Labubus y Ternurines.
Esta propuesta comenzó hace tres años en el Centro Cultural Casa del Faldón, y hace un año se trasladó a su sede actual. “Todo surgió porque yo necesitaba un ingreso extra, y desde que era niña me he dedicado a hacerle ropa a mis muñecas. Así que me planteé crear una clase como la que me hubiera gustado tener cuando era más pequeña”, expresó la tallerista en entrevista con Diario de Querétaro.
Miriam aprendió la confección de prendas en miniatura de forma autodidacta. Deshacía las costuras de su propia ropa para aprender patrones y puntadas, adquirió revistas con tips sobre la toma de medidas y cómo utilizar adecuadamente la aguja, entre otras técnicas. Aunque todo ese aprendizaje le sirvió para poder ser modista de prendas convencionales, ella prefiere diseñar para muñecas: “Alguna vez lo intenté, pero nunca me hallé. Prefiero hacer prendas en chiquito”, expresó con una sonrisa.
Actualmente, dos niñas de entre 7 y 8 años toman la clase, y fue gracias a ellas que el curso se expandió a la confección de prendas para Labubus y Ternurines. “Originalmente solo diseñábamos para Barbies, porque eran el tipo de muñeca con el que yo crecí y aprendí a confeccionar las prendas. Pero, por la popularidad de los Ternurines, comenzamos a incluirlos en las clases. Luego, mi queridísima Vicky llegó un día con su Labubu muy feliz y me preguntó si podíamos hacerle un trajecito. Le dije: ‘Bueno, vamos a hacer una prueba’. Lo hicimos, y ahora estamos diseñando un overol desde cero”, relató.
Aunque actualmente trabaja con niñas, en el taller también ha atendido a adultos de hasta 65 años. “El tema con mis estudiantes más grandes es que, por cuestiones de trabajo, a veces dejan de venir, por lo que su permanencia suele ser esporádica. Pero sí he tenido personas que me han durado el año, otras que solo un mes o dos. Recuerdo una señora extranjera de 65 años que vino unas dos semanas porque estaba de vacaciones en Querétaro. Ella me contó que quería aprender a hacer ropa para las muñecas de sus nietas, aprendió algunos patrones, tips, y se llevó todo lo aprendido para seguir confeccionando. También he recibido coleccionistas que vienen para aprender a diseñar vestidos para sus muñecas. En fin, todos vienen por motivos distintos”, agregó.
Debido al espacio y para prevenir riesgos, la tallerista se enfoca en enseñar la confección manual de las prendas. Sin embargo, el tipo de puntada que se enseña es similar al de máquina. “Fue una decisión que tomé para tener un poco más de control sobre lo que se realiza en clase. Como me llegan muchas niñas pequeñas, me resulta más fácil prevenir accidentes trabajando de forma manual. Al principio, yo hacía todos los cortes de las prendas porque las tijeras con las que trabajamos son grandes. Pero ahora, que ya tienen un rato aquí, son ellas mismas las que las manipulan”, comenta.
Todos los estudiantes deben asistir con su propia muñeca - Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
Les enseñan a crear vestidos, abrigos, chalecos, faldas y más - Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
Los papás de las alumnas comentan que este curso ayuda con la concentración y el desarrollo de habilidades motrices - Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
En su clase, los estudiantes aprenden a coser botones y a dar vida a los diseños que crean en casa o que ven en internet. Al momento de nuestra visita, las pequeñas habían terminado unos abrigos afelpados para sus Barbies, similares a los que usó Taylor Swift en el Eras Tour, y un vestido transparente de diseño noventero con un fondo blanco.
“Yo me encargo de conseguir todo el material textil, porque, aunque no lo parezca, no se puede usar cualquier tela para hacer vestidos para las muñecas. Se necesitan estampados pequeños para que luzcan bien, así como lentejuelas diminutas para que los chalecos brillen. Usamos muchos brochecitos de presión, hilos y otros materiales de costura”, explicó.
Los papás de las actuales estudiantes compartieron que consideran que esta clase ayuda a sus hijas a mejorar su concentración, ya que, aunque la duración de la sesión es de una hora y media, siempre terminan extendiéndose un poco más porque “el tiempo se les va volando”. “En la escuela, a veces no les creen que van a un taller de costura en miniatura, ni que son ellas mismas quienes diseñan la ropa. Ha pasado más de una vez que han llevado la ropita a las maestras para demostrarles que no tienen etiquetas de comprado. Incluso, mi hija ya empezó a decir que le va a vender a su tía los vestidos para su Labubu”, compartió el papá de una de ellas. En tiendas oficiales como Mattel, los sets de prendas para las muñecas Barbie pueden costar entre 150 y 500 pesos, al igual que para los Ternurines y Labubus.
“Realmente, no les pide nada a la ropita oficial. Hemos hecho comparativos y no se nota la diferencia. Al final, lo que me interesa es que aprendan una habilidad nueva y que eso les permita desenvolverse mejor en su día a día”, finalizó. Aunque el taller está enfocado en los juguetes, los papás de las pequeñas han notado que el curso ha dado a sus hijas cierto grado de independencia. Hoy en día, si un botón se les cae o se descose una de sus blusas favoritas, ellas saben cómo repararla.
Las clases se realizan todos los viernes de 17:00 a 18:30 horas en la Sala de Lectura del Centro de Arte Emergente. Están dirigidas al público a partir de los 8 años, aunque si hay niños de 6 o 7 años interesados, la tallerista les ofrece una clase muestra para ver si pueden aguantar el nivel de paciencia que conlleva la realización de las prendas.
La cuota de recuperación es de 900 pesos mensuales e incluye un kit de costura y las telas con las que se trabajará durante las sesiones. Es importante mencionar, que cada estudiante debe traer su propia muñeca para que modele sus creaciones. Esperan que a mediados del año puedan realizar una exhibición de sus piezas de moda.