El significado místico y gourmet de las “Siete Cazuelas” de Cuaresma
Más que una tradición religiosa, son el patrimonio vivo de la cocina mestiza mexicana. Descubre la historia, el simbolismo numérico
Más que una tradición religiosa, son el patrimonio vivo de la cocina mestiza mexicana. Descubre la historia, el simbolismo numérico

Tamara Medina
Con el Miércoles de Ceniza, arranca la Cuaresma, un periodo de 40 días que invita a la reflexión y, en el ámbito gastronómico, a la creatividad. La tradición de las Siete Cazuelas nace en la época virreinal, fusionando la fe católica con los ingredientes locales de México, especialmente en las regiones del Bajío y el Norte del país.
Este número no es una cifra al azar. En la cosmogonía judeocristiana, el siete representa la perfección y la totalidad. Se sirven siete platos en honor a:
Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz.
Las siete caídas de Cristo en el Vía Crucis.
Los siete días de la creación.
Aunque las recetas varían según la región y el sazón de la jefa de familia, el menú clásico de Cuaresma se divide en platos fuertes, guarniciones y el esperado postre:
Habas con nopales, que es una sopa espesa, nutritiva y reconfortante.
Las lentejas, preparadas con jitomate, cebolla y cilantro; representan la humildad.
Tortitas de camarón con mole o pipián, son el protagonista de la mesa, acompañado generalmente de romeritos o nopales.
Filete de pescado o bacalao, la alternativa proteica permitida ante la ausencia de carnes rojas.
Enchiladas que bien podrían ser las queretanas, aunque en muchas regiones se acostumbran las potosinas o mineras, obviamente sin carne y que le dan al menú un toque de color y picante esencial en el centro del país.
Arroz blanco o ensalada de nopales que son el equilibrio perfecto para los sabores intensos del mole.
La Capirotada es el postre rey. Un budín de pan rústico que esconde una profunda simbología: el pan es el cuerpo de Cristo, la miel de piloncillo es su sangre, y la canela es la madera de la cruz.
Aunque el ritual comienza el Miércoles de Ceniza, su punto máximo es el Viernes Santo. La Iglesia Católica dicta la abstinencia de carnes rojas como un acto de penitencia y respeto.
La historia detrás del sabor: se cuenta que en los antiguos conventos de México, las monjas buscaban ofrecer un banquete que fuera “pobre en ingredientes pero rico en espíritu”. Al no poder usar carne, recurrieron a las semillas (habas, lentejas), a los productos del mar y a los quelites de la tierra. Así, lo que nació como una restricción se convirtió en una de las muestras más sofisticadas de la cocina barroca mexicana.
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En Querétaro, la tradición se mantiene vibrante. Durante estos 40 días, los mercados como el de
Las recetas de las cazuelas ya las hemos compartido en Miércoles de Receta de Diario de Querétaro, por lo que puedes buscarlas y recrear esta tradición en casa, utilizando cazuelas de barro legítimas. Ya que no solo mantienen mejor el calor, sino que el intercambio de minerales del barro con los alimentos le da ese sabor auténtico que el acero inoxidable nunca podrá replicar.
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