El verdadero reto fue el abstencionismo
Y sí, hubo apoyo, hubo entusiasmo, hubo esperanza. Pero también hubo miedo, decepción, resignación. Enfrentamos no solo a nuestros adversarios políticos, sino a una barrera invisible: el desencanto generalizado.
Xalapa merece más. No podemos aceptar como normal que más del 70% de la población no participe en decisiones fundamentales para el futuro de la ciudad. La democracia se debilita cuando se convierte en rutina vacía, en trámite sin esperanza.
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