¿En dónde se vale que te demanden?
El crédito no es malo; tampoco solicitar uno cuando se tiene la necesidad de financiamiento, pagarlo es una obligación. Lo verdaderamente malo son las prácticas abusivas que cometen las financieras, en contra de sus usuarios.
La cadena de impunidad comienza desde el momento en que se selecciona al público al que van dirigidos los préstamos, y después se induce al error, abusando de la necesidad, o del desconocimiento de las leyes.
Es decir, el usuario de servicios, aparentemente acepta que en caso de que surgiera algún problema derivado del crédito, sea la Financiera quien opte por el Juez que le convenga o por uno en específico.
Se va a ir para atrás cuando vea que quizá aceptó ser demandado en otro estado, o por lo menos en un domicilio en donde no tiene su domicilio.
Y es que no se trata solo de los gastos, imagínese un impedimento de salud mayúsculo para presentarse, o disponer del tiempo, con permisos constantes en su trabajo; o contratar un apoderado que le haga la gestión del negocio, y después pagarle aparte, por sus servicios.
Bueno, eche a andar la imaginación del supuesto en comento. Un obstáculo casi insuperable, y todo porque ‘entró en tratos’ con una financiera de las que abundan hoy en día, que le hizo firmar esa renuncia a ser demandado, cerca de su casa, en su completo perjuicio.
Dicha tesis dice que ese pacto de sumisión expresa al domicilio que determinan las instituciones de crédito, no resulta aplicable, si no se valora o favorece el derecho de acceder a la justicia consagrado en el artículo 17 Constitucional.
Pues es un hecho público y por demás conocido que las financieras y demás instituciones de crédito, son las que gozan de buena solvencia siempre para contratar abogados, o correr con los gastos financiados por los jugosos frutos de la usura que ejercen.
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@terecarbajal
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