Mantendrían los mismos precios en esta temporada de Semana Santa; hay mucha competencia formal y particulares que ofrecen el servicio a través de plataformas digitales,
Hay un sinnúmero de atracciones, como los paseos en cuatrimotos y razer, además de una amplia gastronomía, biodiversidad, hoteles y playa; para las vacaciones de Semana Santa, se contemplan paseos en helicóptero
Prestadores de servicios dicen que no hay afectaciones por hidrocarburo; turistas disfrutan del mar, de la gastronomía y de la hospitalidad de los habitantes
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Carlos Calvo Muñoz es un referente en el ámbito educativo y político en Chile, con una trayectoria que combina la academia y el activismo social. Su trabajo ha influido en la educación y la política en el país, promoviendo la alfabetización y la inclusión educativa. Conocido por su participación en la Convención Constitucional de Chile. Máster of Arts en educación y Antropología en la Universidad de Stanford, donde también realizó su doctorado en Educación. Además, realizó investigaciones postdoctorales en Stanford y en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Ha sido profesor e investigador en la Universidad de la Serena, donde dirigió el programa de Intercambio de Maestros que facilita pasantías para docentes y estudiantes en el extranjero. Ha sido invitado y conferencista en diversas universidades de América Latina, Estados Unidos, Europa, India y China.
Recién acaba de darse a conocer una revista educativa. Inteligencia artificial e innovación educativa (Julio/diciembre 2025) este primer número de Apprende se adentra en uno de los debates más relevantes y urgentes del ámbito educativo contemporáneo: el impacto de la inteligencia artificial (IA) en los procesos de enseñanza y aprendizaje. A través de artículos teóricos, académicos y experiencias de intervención, se examinan las posibilidades y desafíos que la IA representa para la formación docente, el diseño curricular, la evaluación de aprendizaje y la gestión institucional.
Carlos Calvo, en su artículo Encrucijadas provocadas por la IA: ¿Hoy profundizar en la repetición o favorecer la creatividad? señala la presión que la pandemia el COVID-19 ejerció sobre la escuela y la sociedad en general; ahí analiza y ejemplifica cómo la hegemonía del paradigma occidental nos dificulta comprender las causas epistemológicas que sustentan una concepción de escuela que conduce al fracaso escolar de sus estudiantes, a la decepción familiar, a la frustración del profesorado y a la impotencia aporética. De quiénes conducen el sistema escolar que constatan que es muy poco lo que se logra a pesar del esfuerzo invertido. Se propone des-escolarizar a la escuela para recuperar la riqueza epistemológica de la educación. La inteligencia artificial abre una disyuntiva radical: Fomentar la propensión a aprender o incrementar el fracaso escolar por el uso de respuestas y fomentar la privación cultural.
Calvo considera que, ante la hegemonía de las conceptualizaciones y prácticas escolarizantes, proponemos desescolarizar la escuela y sus procesos de Enseñanza y de Aprendizajes para liberar al profesorado y estudiantado de estreñimientos y apremios educacionalmente ilegítimos. No tenemos derecho alguno en continuar dañando al profesorado, ilusionando a las nuevas generaciones y sus familias con una escolaridad que incide y debilita la creatividad y desconcierta en nuestra natural propensión para aprender de todo y a hacerlo bien y que, por el contrario, le persuade de que no puede aprender. Es indesmentible que la mayoría del estudiantado no sólo no aprende en la escuela, sino que muy temprano se persuade de su incapacidad para hacerlo y que pronto muta en auto justificación que le atrapa como un canto de sirena.
Las consecuencias son sistémicas y dañan la convivencia al interior de la comunidad escolar en tal grado que las reformas que se intentan llevar a cabo encuentran resistencia, especialmente del profesorado y no avanzan significativamente en sus propuestas una vez que un/a estudiante o grupo curso o una comunidad escolar aprende que no puede aprender se convierte en privada cultural. La privación cultural se constituye en el caldo de cultivo ideal para que germinen y fructifiquen las semillas de las noticias falsas, y diseminadas especialmente a través de las redes sociales. Es imperativo que no confundamos pobreza con privación cultural porque esta no es su consecuencia inevitable, sino solo una nefasta manifestación de una mala escolarización y socialización. La persona privada cultural es aquella que se ha convertido en alguien incapaz de procesar los datos y convertirlos en información significativa, lo que la vuelve fácil presa de engaños diversos. Se trata de un despojo inaceptable porque aquellas mismas personas que podrían aprender lo que fuera se asumen incapaces de hacerlo. En esta época en que la IA nos sorprende con las probabilidades de que se profundice la privación cultural adquieren dimensiones de catástrofe cultural.
Escolarizar a la escuela responde a un imperativo ético, político y educativo que no podemos rehuir ni soslayar, más todavía en estos tiempos de cambios únicos e inéditos en la historia que nos imponen el acceso a datos como jamás antes lo vivimos y el uso indiscriminado de la inteligencia artificial, qué trastoca profundamente nuestro estar-siendo ocurriendo en el mundo y, qué duda cabe, a la escuela y a las universidades. Hoy en día se escucha cada vez con más frecuencia que los títulos universitarios se deprecian rápidamente porque cada día se están garantizando menos respecto a las competencias de estos profesionales. En todas las áreas se está exigiendo que las personas mantengan viva su curiosidad, que no pierdan su capacidad de preguntar y de interrogarse para que puedan ser creativos/as e innovadores/as. Justamente aquello que la escolarización inhibe y reprime constantemente.
En contextos escolares se asume que al estudiantado hay que enseñarle que aquello es categóricamente falso, pues siempre está cavilando sobre lo que acontece y lo hace bien, lo que no significa que sus inferencias siempre sean correctas o verdaderas, o verosímiles. Se aduce que el estudiantado no presta atención porque se distrae con frecuencia. Esto es verdad, pero la causa no es que no sepa pensar o que no desee aprender, sino que la enseñanza escolar no le asombra ni le entusiasma y menos cuando se le enseña de manera rutinaria y sin pasión. Un científico, señaló con entusiasmo que en el trabajo científico primero estaba la pasión, luego, la preparación.
Una escolaridad orientada hacia la enseñanza de respuestas, aunque declare, por ejemplo, que su enfoque es el del” aprendizaje basado en proyectos” u otro semejante, difícilmente aceptará que la distracción puede conducir a relaciones interesantes, aunque parezcan disparatadas y sin sentido. Ciertamente que hay otras formas de distracción que no tienen que ver nada con la descrita y que pululan en las escuelas y universidades, pero es imperativo que quien pretende enseñar aprenda a discriminar cuando él en--sí misma-miento de su estudiante es prometedor de relaciones novedosas para dejarlas fluir y no interrumpir aquel proceso porque lo truncará o abortará. El o la docente deberá observar a sus estudiantes siempre, juzgar posturas o actitudes, por si acaso vislumbra qué podría haber gatillado esa distracción. En ese sentido, quien educa debe conocer a cabalidad la complejidad de la comunicación no verbal.
En síntesis, la desescolarización es tan sencilla como compleja dice Calvo. Sencilla porque basta asombrar a quién se educa con algún misterio y dejarle que se equivoque, auto corrija y mantenga vivo el apasionamiento. Compleja porque gracias al asombro se activa la curiosidad y se inicia una aventura lúdica de observación, registro y diálogo consigo mismo/a, con sus pares y con quien educa. Estos procesos se retroalimentan sinérgicamente, avanzan y retroceden, pero jamás al estado anterior, sino a uno que puede ser levemente distinto, pero que en la variación se encuentra aquel punto de inflexión que debemos atender porque puede propiciar un salto afortunado.Este proceso mantiene vivo el entusiasmo lúdico de estudiantes y profesores gracias a lo inesperado e imprevisto que sorprende y anima y a la incertidumbre que siempre nos presiona y jamás nos abandona.