El estado actual de la lectura en México es alarmante. En la última década, la población lectora de más de 18 años ha disminuido del 84.2%, en 2015, al 69.6 %, en 2024, según cifras oficiales del Módulo sobre Lectura del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La lectura de periódicos ha disminuido significativamente, pasando de 49.4%, en 2015, a 17.8%, en 2024. En promedio, una persona adulta en México lee 3.4 libros al año. Aunque el porcentaje de la población alfabeta lectora ha disminuido en los últimos años, este descenso se ha pronunciado en 2024.
El problema no es común en México. Más de la mitad de los estudiantes en América Latina no comprende lo que lee, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Un 55% de los estudiantes de América Latina y el Caribe no alcanza niveles básicos de comprensión lectora revela el Informe *El estado de la educación en América Latina y el Caribe 2024: la medición de los aprendizajes*, publicado por el BID. El documento, elaborado por Elena Arias Ortiz, Ximena Dueñas, Cecilia Giambruno y Ángela López, analiza la evolución de las evaluaciones de aprendizaje a gran escala en 18 países de la región desde 1990 hasta 2023, y pone énfasis en los desafíos actuales para medir de forma efectiva el progreso educativo. (Educación Futura).
Según el informe, el rezago educativo en comparación con el promedio de los países de la OCDE es de cinco años. Paraguay, República Dominicana y El Salvador presentan un retraso de hasta siete años. Dentro de los propios países, las brechas también son significativas: en Guatemala, El Salvador y Paraguay, los estudiantes de menor nivel socioeconómico tienen hasta ocho años de atraso respecto al estándar internacional. A pesar de que la mayoría de los países cuentan con sistemas de evaluación nacionales, la cobertura, calidad y frecuencia de aplicación son dispares. Las evaluaciones internacionales, como el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes PISA y el Estudio Regional Comparativo y Explicativo ERSE (de la que México no participa en 2025), han contribuido al desarrollo técnico de estos sistemas; pero persisten debilidades institucionales y falta de especialistas en medición educativa.
El informe destaca también problemas estructurales. Solo el 30% de los jóvenes en edad de cursar estudios terciarios está matriculado, y el 27% abandona el sistema educativo de forma temprana. La desigualdad es visible en todos los niveles, entre los más pobres y los ricos. Además, el acceso a la tecnología sigue siendo desigual. Uno de cada diez estudiantes no tiene acceso a computadoras en su escuela, y dos de cada diez no tienen acceso a internet. Esta brecha digital afecta principalmente a estudiantes de zonas rurales y de bajos ingresos. Ante esta situación el BID propone fortalecer los sistemas de evaluación educativa, fomentar la equidad en el uso de tecnologías, diversificar los instrumentos de medición e integrar herramientas formativas y diagnósticas. También se sugiere garantizar una inversión educativa estable y orientada a resultados.
Recientemente Eduardo Banckholl abordó el problema en “La lectura en México” y dio cinco razones que hacen de la lectura una competencia esencial. Estas son: 1) expone a los niños a un vocabulario más amplio, facilitando la adquisición y el uso preciso del lenguaje, 2) fortalece la capacidad de razonamiento, ya que implica comprender, analizar e interpretar ideas, 3) ayuda a mejorar la capacidad de concentración y retención de información, 4) mejora la comprensión y el desempeño en otras asignaturas como matemáticas, ciencias y humanidades, y 5) fomenta el autodidactismo, lo que los prepara para el aprendizaje continuo a lo largo de su vida.
Para sustentar su aseveración expone: Históricamente, el Sistema Educativo Mexicano ha sido poco eficaz para enseñar a leer bien a sus estudiantes, quienes acarrean rezagos importantes desde los primeros grados de escolaridad. Está ampliamente documentado que al término del tercer grado de primaria los escolares deben pasar de la etapa de aprender a leer, a leer para aprender. Quienes no logran dar este paso presentan problemas de aprendizaje que se van acumulando durante su vida escolar. De aquí la importancia de realizar estudios nacionales que nos den información al respecto. Por ejemplo, el extinto Instituto Nacional de Evaluación Educativa INEE encontró sistemáticamente que, a nivel nacional, una cuarta parte de los escolares de tercer grado presentaban serios problemas para comprender textos y que cerca del 40% de los estudiantes indígenas sufrían esta condición. Sin esta habilidad lectora el estudiante enfrentará muchos problemas de aprendizaje en los grados superiores, en los que se espera que se aprenda más de los libros que de las clases.
“Por desgracia, esta deficiencia no es fácil de superar sin un programa eficaz, razón por la cual cerca de la mitad de los estudiantes mexicanos cuando terminan la educación básica no entienden lo que leen (PISA-2022).La pobre formación lectora influye determinantemente en los hábitos de lectura de la población adulta, que son muy importantes para el desarrollo personal, profesional y social de los ciudadanos, ya que les permite estar informados, tener una mejor comunicación, comprender de mejor manera los problemas políticos, económicos y sociales de un país”.
En síntesis, expone el presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, en México se enseña mal la lectura, lo que determina que no seamos un país de lectores. Esto lo confirman los datos de la UNESCO, en el sentido de que ocupamos la posición 105 en el ámbito internacional, al respecto. Para finalizar, hay que decir que la falta de hábitos de lectura suele estar vinculada con bajos niveles educativos, lo que perpetúa la pobreza y la desigualdad social. Las personas con dificultades de comprensión lectora tienen menos oportunidades de acceder a mejores empleos y condiciones de vida. Un país con bajos hábitos de lectura enfrenta grandes desafíos en educación, economía, democracia y bienestar social.
Polls.mx expone: Le preguntamos a las personas cómo creen que se fomenta la lectura en el país. La mayoría considera que los esfuerzos se concentran en eventos como ferias del libro (36%) y en la educación temprana (27%). Sólo 12% identifica a las redes sociales como canales de fomento, y 10% menciona espacios físicos como bibliotecas o parques literarios. Cabe destacar que 24% de los encuestados dijeron que simplemente no se fomenta la lectura. Fomentar la lectura es más que una cuestión cultural, es una necesidad social urgente. Leer amplía el vocabulario, fortalece el pensamiento crítico y mejora la comprensión del entorno. Además, la lectura promueve la empatía al permitirnos vivir otras vidas y comprender distintas realidades. En nuestro país, donde los niveles de lectura siguen cayendo año con año, se requiere una estrategia para promover el gusto por los libros desde edades tempranas, para formar ciudadanos más informados, creativos y participativos. Crear espacios accesibles, diversificar los formatos y conectar la lectura con los intereses reales de la población es necesario para que las personas enriquezcan su vida cotidiana con una actividad tan disfrutable como leer un libro.
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