María Meza y Leticia Morales / Colaboración
El cerebro no funciona solito con sus neurotransmisores, sino que también las hormonas modulan su actividad.
Si bien, hemos escuchado mucho este dicho y lo relacionamos con las decisiones impulsivas y cambios de humor, esto nos lleva a preguntarnos ¿realmente las hormonas “apagan” al cerebro racional? La respuesta es no, puesto que las hormonas y las neuronas no compiten; se integran.
La neuroendocrinología estudia la interacción que existe entre el sistema nervioso central y endocrino para regular las funciones del cuerpo humano. Por una parte, el hipotálamo, una región cerebral, integra las señales neuronales para modular la secreción hormonal, a través de la traducción de las señales eléctricas en señales químicas y viceversa.
Pero a todo esto, ¿qué es una hormona? Pues es una molécula mensajera química producida por glándulas endocrinas como: tiroides, suprarrenales, ovario o testículo. Cuando las hormonas se producen son liberadas a la sangre y viajan hasta órganos o tejidos específicos para modificar su actividad. Pueden unirse a sus receptores en las neuronas y modulan la expresión génica, la plasticidad sináptica y la liberación de neurotransmisores.
Un ejemplo son las hormonas implicadas en el metabolismo. La insulina y leptina están asociadas al control energético y actúan en el cerebro donde regulan el apetito y conductas alimentarias. Por otra parte, las señales nutricionales son capaces de modular la reproducción.
Las hormonas esteroides como los estrógenos, progesterona y testosterona no solo regulan la reproducción, también modulan memoria, emoción, motivación y toma de decisiones. Esto lo hacen mediante procesos que involucran la transcripción de genes y por efectos rápidos sobre canales iónicos y neurotransmisores.
Entonces las hormonas no sólo influyen en estados emocionales y conductuales, sino que también influyen en varios procesos biológicos ya que actúan en los circuitos cerebrales que regulan el funcionamiento corporal. Así, el cuerpo funciona como una red compleja integrada donde información eléctrica y química convergen para mantener el equilibrio.
Con base en esta información, podemos resignificar el famoso dicho. Cuando parece que las hormonas gobiernan, en realidad existe un diálogo constante entre ellas y las neuronas. Podemos afirmar que el cerebro sí decide dentro de un contexto hormonal. Y no es una lucha de poder como el dicho nos lo hizo creer.
La conducta humana no es puramente racional ni puramente química. Es el resultado integrativo de redes neuronales moduladas por señales endocrinas que responden al ambiente, a la experiencia y al estado interno. Más que oponer hormona y neurona, la evidencia científica invita a reconocer su alianza estratégica.
* Posgrado en Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Universidad Nacional Autónoma de México.