Indolencia e incapacidad sin castigo
A los xalapeños, y a quienes viven la región de la capital, de algo les ha servido que la gobernadora Rocío Nahle viva en la casa de su sobrina política en el fraccionamiento El Dorado, en Boca del Río.
El viajar muy seguido de esa exclusiva zona boqueña a Xalapa la convirtió en una muy buena gestora y ahora los tramos libres de la carretera federal Xalapa-Cardel están en buen estado luego de seis años de representar riesgos y corajes para miles de automovilistas.
Fueron seis años de descuido, de transitar por una carretera sin las mallas que ayudan a no deslumbrarse por los faros de los carros de enfrente, sin rayas advirtiendo de la cercanía de la barrera divisoria y llena de peligrosos baches.
Al menos acá a Veracruz solo habrían llegado unos cuantos pesos de ese dineral, pues algunas vías solo recibieron el ligero bacheo aplicado en calles de ciudades y otras ni eso.
Los reclamos aumentaron, llegó el cambio de gobierno y Rocío Nahle, nueva en su encargo, pidió al Ayuntamiento de Emiliano Zapata apoyo tapando hoyos en los tramos más deteriorados, donde quedaban los autos tirados con las llantas ponchadas.
Ya en 2025 los trabajos de rehabilitación empezaron a ser más constantes y en la actualidad esa carretera está en condiciones aceptables, con sus señalamientos, barrera divisoria prácticamente completa, rayas bien pintadas y repavimentada.
Veracruz tiene una de las peores redes carreteras del país. Si quiere uno trasladarse menos inseguro debe pagar las altas cuotas de las autopistas, porque las carreteras libres son un desastre, una amenaza para los conductores.
A ver si la capacidad de gestión de Nahle se extiende a otras zonas del estado, aunque, por cierto, la incapacidad y omisiones de los funcionarios del pasado reciente quedará sin castigo.














