Justicia y propiedad privada
Levanten la mano quienes hasta en tono de “broma o deveras”, pensaron en contratar a la señora Carlota, tendencia en redes sociales, para recuperar un terreno, sacar a un invasor, o hacer la justicia que llevan años esperando de un tribunal.
Otro, los que llevaron la peor parte, murieron esperando justicia; o recibieron un fallo adverso, teniendo todos los elementos para ganar, porque su origen o el régimen les impidió el acceso a la justicia.
El mismo artículo en su primer párrafo, prohíbe a las personas hacerse justicia por su propia mano, o ejercer violencia para reclamar su derecho.
Las imágenes del video que han dado la vuelta al país, la tiñen como una sicaria de sangre fría, con vestido rosado y chal al hombro, direccionando y empuñando un arma, después se escuchan disparos y se observa a un hombre caer al piso.
Gritos de desesperación, y enseguida la huida de Carlota con dos acompañantes en vehículo particular, con el faldón del vestido atrapado entre la puerta y el estribo del auto.
Las explicaciones y versiones de los hechos vinieron después de los memes, que ya nos hacían preguntarnos quién es Carlota, o qué hizo. Pues la viralización de una imagen o una persona, siempre dependerá de lo fuerte o inusual del caso a exhibir.
Las múltiples réplicas y comentarios que desnudaron los motivos de Carlota, para hacerse justicia por su propia mano, y sacar a los invasores, nos hicieron dividirnos en opiniones, sobre si debió o no, y lo que muchos se quedaron con ganas de hacer en sus zapatos.
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@terecarbajal
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