diariodexalapa
Análisisviernes, 16 de mayo de 2025

La pregunta secreta

No dan ni las siete de la mañana de jueves, y me despierto con el mensaje de una amistad que lleva años sin escribirme. 

De inicio me da gusto saber de ella, pues entre la pandemia, el correr de la vida y otros temas, así vamos perdiendo el contacto con las amistades. Después de un breve saludo de, cómo estas, me escribe para decirme que necesita un favor. 

Aprovechándose del cariño o las consideraciones de quienes, por algún motivo, están registrados en nuestro directorio; así también del factor sorpresa, y del desconocimiento de las estadísticas. 

Han sido tantos años de enterarnos a diario de nuevas víctimas, que, al día de hoy, ya se usa como broma; mientras van en aumento, los avisos de las personas a cuyo nombre lo solicitan, alertando a sus conocidos para que eviten caer en el fraude.

Con todo eso, déjeme contarle que, cuando te pasa, sí es verdad que de inicio crees. Crees que se trata de tu amigo, amiga, del otro lado de la línea, quien está en un apuro. 

Recordé entonces una reciente recomendación que se ha dado para casos de este tipo, pues no puedes continuar con la conversación, aceptar o enviar archivos, dar click, ni hacer más comentarios, por tu propia seguridad. 

La pregunta secreta. Dicen los expertos que siempre hay una pregunta infalible, sobre algo en común que solo sepan el interlocutor y tú, y que responderá sin problema si se trata de la persona correcta. 

Pues aun escuchando su voz, tu inteligencia puede ser ofuscada por alguien que haya clonado la voz de tu amigo, o familiar. 

Una pregunta que debes deslizar al estafador en el primer momento, pues los primeros tres minutos (no necesitan más) son los minutos claves para “enganchar”.

Así, después de la alegría de recibir el contacto, sentí la tristeza de que este contacto pasó a formar parte de las filas de aquellos a quienes les roban su whatsapp, y los números de todos los que aparecemos en su dispositivo móvil.

Enseguida de la tristeza le hice la pregunta clave, ¿cómo está tu hijo? Es indudable que quien estaba operando desde la clandestinidad su directorio, sintió que estaba a punto de perder a su víctima. 

Y me respondió con más urgencia, “necesito cinco mil pesos”. Guardando silencio respecto a darme razón del estado del hijo. Insistí, como se hace ahora, con un signo de interrogación (?). 

Y me respondió; “si no puedes con los cinco mil, cuanto es lo más que me pudieras prestar”. Pero ese sería el último mensaje que me pudo enviar. 

De tal suerte que, por ahora, y no sabemos hasta cuándo la autoprotección y la prevención son nuestros únicos aliados, en esta lucha contra la ciberdelincuencia. 

Por ello conviene seguir abonando al tema, seguir hablando de lo que sucede, e implementando nuevas técnicas de ingeniería social que nos funcionen al momento de recibir un ataque.

www.elbarzonrc.org 

elbarzonrc@yahoo.com.mx

@terecarbajal 

*Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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