Negociar desde el miedo (II)
Quienes me conocen en diálogo, saben que una de mis máximas es que aunque pagar es lo más importante para resolver cualquier situación de cartera vencida, defenderse es lo urgente.
¡Ay, cuántos casos tristes nos han llegado por noticia! En donde las personas considerando que tendrán todo el tiempo del mundo para poder pagar, se quedan con el dinero en la mano, pues sus bienes se perdieron en un remate judicial.
Y segundo, tener en cuenta que, si se ha llegado a lo que se considera el momento final del caso, no debe perderse la fe; aunado al hecho de trabajar en los recursos, no solo jurídicos, que les den las respuestas deseadas al problema.
Revisar el expediente es fundamental -de principio a fin-, para poder entender la historia, lo que ha sucedido; lo que se ha hecho, las omisiones y los números vigentes, entre ellos saber cuánto debe.
Si bien pagar lo justo no significa pagar lo que quiero, de ninguna manera significa que se deba pagar más de lo autorizado por un juez.
La cobranza abusiva sucede mayormente por desconocer las reglas del juego, y por no contar con el asesor adecuado, para tener la firmeza del momento, o plazos dentro de los cuales se debe negociar la deuda.
Definitivamente, el miedo sucede por falta de información, de diagnóstico y de tratamiento, si lo quisiéramos ver en similitud con una situación de salud. Por eso no debe escatimarse tiempo ni dinero, en el estudio y diagnóstico del caso.
Ambos casos están casi con las maletas en la mano, por desconocimiento e incertidumbre de ser desalojados, mala o nula asesoría, y miedo, mucho miedo. Pensar en una propuesta de pago, ¡ni soñarlo! Por eso no debe jamás tomarse una decisión con, ni, desde el miedo.
A ellos, y a todos mis compañeros del Barzón, dedico estas líneas, para refrendar la gloriosa consigna de que no hay que darse por vencido, ni aún vencido.
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@terecarbajal
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