Ciencia y Luz | Parásitos, hospederos y zombis reales
Rodrigo Cuervo/ Colaboración
Hay de parásitos a parásitos y de adaptaciones a adaptaciones. Todos conocemos las lombrices intestinales, las cuales, en poca cantidad, no son del todo perniciosas: mantienen modulada la respuesta inmune y se han empleado en estudios experimentales para tratar enfermedades inflamatorias y autoinmunes.
La anatomía de los nemátodos intestinales es básicamente la misma que la de los nemátodos de vida libre; vivir dentro de nosotros no ha modificado significativamente su estructura corporal. Siguen siendo lombrices. Y nosotros seguimos siendo nosotros.
Pero hay otros parásitos muy especializados… y siniestros.
Imaginemos ser ese cangrejo: bajo nuestra piel crecería un ser parecido a nosotros pero más blando e irregular que, sin destruirnos, iría tomando el control fisiológico y conductual de nuestra mente y cuerpo. ¡Tétrico!
En esta nueva etapa, Sacculina mantiene al cangrejo bajo control conductual, quien ahora ventila, cuida y protege a los embriones como si fueran propios. Evolutivamente, Sacculina ejemplifica una regresión morfológica extrema: su forma y función se reduce a absorber nutrientes y reproducirse.
La siguiente ocasión que tomemos algún desparasitante, habría que pensar en nuestras discretas y apacibles lombrices intestinales.
Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Tuxpan, Veracruz
Universidad Veracruzana














