Remesas, el gran fracaso nacional
El monto de remesas llegó el año pasado a casi 65 mil millones de dólares: unos 1.2 billones de pesos.
Pero las remesas son un sustento muy importante para alrededor de 11 millones de personas.
Hay estados cuya estabilidad social depende en alguna medida de la llegada de esos recursos.
Exceptuando Michoacán, en las 7 entidades restantes vive casi la mitad de la población: más de 61 millones de habitantes.
De esos estados, Veracruz y Chiapas tienen más del 60% de su población en pobreza. Puebla cerca del 60%. Guanajuato y el Estado de México más del 40%. Jalisco, casi el 30%
Si se aprueba un impuesto en Estados Unidos sobre las remesas, será un golpe muy severo para las familias receptoras. En la Cámara Baja ya se aprobó tasarlas con un 3.5%.
El promedio de remesa es de 350 dólares y el costo de envío hoy varía entre 5 y 10 dólares. Con el impuesto, de acuerdo a BBVA, se elevaría a entre 17 y 27 dólares.
Es probable que el impuesto no grave sino a la mitad de los envíos: aquellos de los indocumentados. Eso, sin embargo, golpea a los paisanos más vulnerables en Estados Unidos y también los expone.
Pero este debate pasa por alto lo fundamental: que esos paisanos se fueron no por gusto, sino por necesidad.
El éxodo implica un fracaso monumental de décadas. Expone, además, una vulnerabilidad más con respecto a los Estados Unidos.
México tiene el imperativo moral de sacar a millones de la pobreza, en un sentido amplio: no sólo darles un ingreso de supervivencia, sino servicios, vivienda, educación, salud.
Seguir repartiendo y enviando dinero no sacará a millones de la pobreza: una tristeza y una injusticia. Los apoyos los mantendrán a flote. Nada más.
La mezcla de programas sociales y remesas alivia, pero no cura.
Preparación, empleo formal bien pagado, incremento en la productividad, inversiones en infraestructura, investigación, innovación y desarrollo tecnológico.
Estado de derecho e instituciones.
Esa es la fórmula y no hay otra.
Los países más avanzados aceleran el ritmo y abren la distancia, aproximándose a un futuro marcado por la inteligencia artificial, la educación superior, la innovación continua.
Nosotros caminamos, despacio, en una banda que nos mantiene en el mismo sitio.
@fvazquezrig
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