Obesidad, diabetes y cáncer entre los efectos del plástico en el cuerpo humano: investigadores
Enfatizan que el problema se agrava ante la falta de políticas efectivas para reducir el uso de plásticos de un solo uso, y la limitada infraestructura para reciclaje en México
Maribel Sánchez
Una de las situaciones más graves, dijo, es que estos residuos ya se encuentran dentro del cuerpo humano, incorporados al torrente sanguíneo. Esto ha sido comprobado tanto en humanos como en animales de laboratorio, donde los plastificantes desencadenan respuestas hormonales y enfermedades crónicas.
Experimentos muestran que los plásticos en la sangre causan obesidad, diabetes y cáncer
En insectos vectores como el mosquito, estas sustancias alteran su comportamiento neurológico y podrían estar vinculadas a brotes de enfermedades como dengue y chikungunya en zonas donde antes no existían.
El problema se agrava ante la falta de políticas efectivas para reducir el uso de plásticos de un solo uso, además de la limitada infraestructura para reciclaje en México, enfatizó.
El especialista señaló que, aunque el plástico suele considerarse inerte, en realidad está compuesto por polímeros que se degradan en partículas más pequeñas llamadas microplásticos, y por plastificantes —como el bisfenol A— que se desprenden y son absorbidos por aire, agua y alimentos.
Estas moléculas orgánicas, detalla, son interpretadas por los sistemas biológicos y, en consecuencia, generan alteraciones metabólicas, como obesidad en animales de laboratorio y trastornos neurológicos en insectos.
Como parte del programa Naturalmente Universitario, mencionó que desde mediados del siglo XX se han producido cerca de 10 mil millones de toneladas de plástico a nivel global y de ese total, el 75 por ciento ya se ha convertido en residuos dispersos en el medio ambiente.
“Cada minuto, el equivalente a un camión lleno de plásticos termina en el océano”, señaló Houbron, lo cual da idea de la magnitud del problema. A esto se suman los residuos atrapados en suelos, drenajes, ríos y zonas urbanas, enfatizó.
“Podemos ver las consecuencias todos los días: coladeras tapadas con envases, ríos cargados de basura después de una lluvia, playas invadidas de desechos plásticos… y todo eso tiene un impacto directo en la salud de los ecosistemas y, por extensión, en la nuestra”.
A pesar de iniciativas como la prohibición de popotes o bolsas, el volumen de residuos no se ha reducido de forma significativa, señaló.
Microplásticos están integrados al cuerpo humano
Frente a la magnitud del problema, los investigadores coincidieron en que los cambios deben iniciar desde lo cotidiano: usar levar botellas reutilizables, rechazar productos con empaques excesivos, usar envases retornables y participar en programas de reciclaje o separación selectiva.
“Hay conocimiento científico, hay tecnología, hay propuestas estudiantiles; lo que falta es voluntad coordinada”, concluyeron.






























