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Ciencia y Saludmiércoles, 12 de marzo de 2025

Veracruzanos han olvidado vivir en contingencia a cinco años del inicio de la pandemia de Covid-19 [Video]

Paramédicos, médicos y sobrevivientes de esa enfermedad recuerdan con mucha tristeza la cantidad de enfermos y muertes provocadas por la pandemia

Miguel Salazar

Lo más difícil al inicio de la pandemia, fue el hecho de tener que luchar contra de una enfermedad desconocida, sostienen trabajadores de la salud.

En ocasiones, dicen que llegaron a pensar que no saldrían adelante, pues a causa del contacto con personas enfermas muchos de ellos se infectaron y algunos fallecieron.

Lo anterior también provocó que la Secretaría de Salud ordenara que todas las unidades médicas de primer, segundo y tercer nivel fueran habilitados como centro de atención Covid-19.

Además, en Xalapa las instalaciones del Velódromo Internacional y en Boca del Río se adaptaron con camas, unidades de oxígeno y personal médico para recibir al mayor número de pacientes posible, como Centros de Atención Médica Expandida (CAME).

Durante la contingencia, también se registraron agresiones en contra de paramédicos, médicos, personal de enfermería, camilleros y otros trabajadores de la salud, pues no faltaron aquellos que lo señalaban de ser portadores del virus.

Alto riesgo de contagio entre trabajadores

“Me tocó atender el caso cero de una población pequeña y me contagié entre abril y mayo del 2020”, señala.

“Todavía no pensábamos que iba a llegar tan rápido; guardamos las medidas y en ese tiempo no estaba tan severo y nos tomó por sorpresa”, agrega.

“Estuve expuesta por un trabajador que se fue a trabajar a Playa del Carmen (Campeche) a los pozos petroleros; nos contagiamos como dos enfermeras y yo, los que atendimos al paciente”, recuerda la doctora.

En su caso, precisa, no tuvo mayor complicación, pues fue como un resfriado. Sin embargo, como había desconocimiento de la enfermedad, ella y sus compañeros infectados estuvieron aislados durante dos semanas, mientras mejoraba su salud.

Aún así, su familia se contagió y su suegra es la que estuvo más grave pues dependió de oxígeno durante un mes, pues se trata de una persona con una enfermedad inmunológica; “pensamos que iba a fallecer”, sostiene.

La atención médica que la doctora recibió fue de parte del ISSSTE y al paso de las dos semanas tuvo que regresar a trabajar, pues era indispensable la presencia de personal médico en el hospital.

Recuerda que las jornadas eran agotadoras y que hubo una ocasión en la que no pudo ver a su familia por más de 10 días, por dedicarse de lleno a la atención de los pacientes.

Además, de los 114 trabajadores que hay en el nosocomio, se quedaron activos entre 50 y 60, pues aquellos que padecen diabetes o hipertensión “los mandaron a resguardo”.

Posteriormente, se contrataron a 15 trabajadores médicos y de enfermería; al pasar la contingencia solo tres fueron recontratados o basificados.

“Nadie había vivido algo así, no había precedente, pero gracias a Dios no nos tocaba en ese momento, cuando murieron jóvenes y adultos por igual”, manifiesta con nostalgia.

A causa de la contingencia sanitaria, la gente comenzó a cuidarse, mejoró sus hábitos alimenticios y combatió la obesidad y el sobrepeso, pero ahora todo eso se ha olvidado, agrega.

Ambulancias no se daban abasto

La solicitud del servicio ambulancias se disparó en Veracruz durante la contingencia de Covid-19 y entre los paramédicos que diariamente ayudaban también se contagiaron y sufrieron la pérdida de algún compañero, incluidos médicos especialistas.

Andru Daniel Barradas Montiel es paramédico del Sistema de Ambulancia de Xalapa (SAX) y señala que de los ocho elementos que integran esa corporación “todos se contagiaron”.

Además, sostiene que “muchos de nuestros compañeros (de otras corporaciones y hospitales) empezaron a enfermar y a caer en cuadros graves; no todos sobreviven”.

“A veces había desabasto de personal a causa de los compañeros enfermos; era inevitable el no estar expuesto y aunque se intentaba proteger lo más que se podía, a pesar de ello se daban los contagios”, insiste.

El hecho de estar en la primera línea de batalla fue estresante y con mucha incertidumbre, sin embargo, los paramédicos lo dieron todo por el bien de los pacientes, “aunque ahora ya casi nadie lo recuerda”.

“Al principio no dimensionamos la situación, pero conforme creció la pandemia nos dimos cuenta del impacto que tenía la sociedad”.

Dice que fueron grandes momentos y también tristes para ellos, pues les tocó ver casos de la ciudadanía realmente graves.

Insiste en que entre sus amistades y compañeros hubo quienes murieron a causa del contagio; “murieron en ese tiempo conocidos y médicos muy amigos de nosotros; uno nos decía que le echáramos ganas y fue de los primeros en morir”.

“En esos tiempos, aunque tuvieras dinero, no era garantía de recibir atención”, manifiesta tras sostener que los hospitales públicos estaban saturados y que no en todos los sanatorios o clínicas privadas se recibía a pacientes con Covid-19.

A pesar de que todos los elementos del SAX se contagiaron durante la contingencia, tuvieron que realizar turnos para que el personal que estaba en buenas condiciones pudiera continuar con el traslado de enfermos.

Mientras tanto, los elementos que estaban enfermos tuvieron que disponer de recursos propios y del apoyo de sus amistades para solventar sus tratamientos.

“En esos días hubo mucho agradecimiento de las personas que ayudamos, pero la gente rápido lo olvidó, aún así, la satisfacción es personal”, señala.

Covid le causó un infarto y coma

Emilio Barrera Díaz es sobreviviente de Covid-19, enfermedad que lo tuvo en coma durante más de 20 días, sin omitir que también le provocó un infarto.

Al recordar esos momentos, los ojos se le llenan de lágrimas y agradece a Dios al permitirle poder seguir al lado de sus seres queridos.

“En un principio yo entré a la Clínica 11 del IMSS con un cuadro gripal muy fuerte, ahí me checaron y oyeron que mis pulmones estaban muy congestionados y ya no me dejaron regresar a casa”, sostiene.

Sin embargo, abunda que estuvo internado en urgencias durante tres días y que debido a que no presentaba ni complicaciones ni mejoría decidió solicitar su alta voluntaria.

“Mi hijo es enfermero y afortunadamente me estuvo checando; tuve tratamiento médico en casa, pero pues no, no favoreció el tratamiento. Entonces, me dice mi hijo: papá te tengo que llevar al hospital, porque aquí si seguimos te me puedes morir”.

Para ese entonces, “estaba yo saturando 65% de oxígeno, ya estaba muy, muy bajo en mi saturación”.

Sin embargo, “en ese momento me durmieron y me entubaron y ya no supe más de mí hasta 21 días después, cuando me despertaron”.

A pesar de estar en coma, recuerda que a su mente volvían imágenes y recuerdos de viajes realizados a otras ciudades y estados en el pasado y que en ellos él se veía siempre en la cama del hospital, desde arriba, como en el cielo.

También dice que una vez que lo extubaron le realizaron una traqueotomía, a la vez que muestra la cicatriz que le quedó en el cuello.

Emilio agrega que también a causa de las consecuencias del Covid-19 sufrió un infarto; “el médico me dijo que se me taparon las arterias y que tuvieron que hacer un cateterismo”.

A causa de todas esas complicaciones, perdió más de 40 kilogramos, pues entró al hospital con un peso de entre 82 y 83 kilogramos y al salir pesaba 40.

Posteriormente, vino el proceso de rehabilitación y con el apoyo de su familia Emilio ha logrado recuperarse para continuar con su vida al lado de su familia y de sus demás seres queridos.

Una enfermedad más de las vías respiratorias

El Covid-19 pasó a ser una enfermedad más del catálogo de los padecimientos de las vías respiratorias que pueden ser prevenibles por medio de la vacunación, sostiene el médico Pedro Antonio Lara Ruiz.

Señala que a cinco años del inicio de la pandemia los casos han disminuido notablemente y que no se tiene ahora una situación de la emergencia epidemiológica como en el 2020; “ahora solamente queda como un padecimiento respiratorio más”.

Incluso el velódromo Internacional de Xalapa y el Centro de Raqueta en Boca del Río se habilitaron como CAME y una vez que la contingencia pasó, las camas, los insumos y el personal médico y de enfermería volvieron a sus respectivas clínicas y hospitales.

También señala que a los trabajadores de la salud se les prometió un bono especial como reconocimiento a su labor, sin que la fecha se haya cumplido.

Una de las estrategias que se llevaron a cabo para evitar contagios fue la de Quédate en casa y la Sana distancia, además de lavado correcto de manos.

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