Mal manejo de residuos peligrosos biológico-infecciosos amenaza la salud y medio ambiente
Cuando estos desechos contienen microorganismos patógenos pueden causar enfermedades si no se gestionan de manera correcta
Cuando estos desechos contienen microorganismos patógenos pueden causar enfermedades si no se gestionan de manera correcta

Maribel Sánchez
Como una grave amenaza para la salud pública y el medio ambiente describen especialistas el manejo inadecuado de los residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI).
En entrevista explican que cuando estos desechos contienen microorganismos patógenos pueden causar enfermedades si no se gestionan de manera correcta. Sin embargo, puntualizan que el nivel de riesgo depende de varios factores.
El biólogo y maestro en Educación Ambiental Aníbal Fuentes Ballesteros detalla que los RPBI principalmente son generados en hospitales, laboratorios y centros de salud, por lo que sí pueden tener microorganismos con capacidad de producir algún daño.
Opina que es fundamental recordar que existe una normativa con protocolos puntuales de acopio, separación, almacenamiento, seguridad, contención y control de los residuos peligrosos.
Además, subraya la existencia de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos y su respectivo reglamento.

En el área legal, menciona que no atender ni las normas ni la ley incluye sanciones, como multas, clausuras, revocación de permisos y hasta remediación de los lugares contaminados.
Sobre el caso del 24 de febrero, cuando en el puerto de Veracruz fueron hallados guantes quirúrgicos, gasas, batas médicas e incluso jeringas, enfatiza que todo lo que se tira es un contaminante, pero solo quien haya tenido acceso a esos desechos sabe si son RPBI y cuál el nivel de riesgo.
A excepción de las jeringas, que si fueron usadas ya representan un riesgo en sí mismas, detalla que el resto de lo hallado sería considerado RPBI si tenía sangre líquida o secreciones de pacientes sospechosos de algunas enfermedad infectocontagiosa, para lo cual se requieren análisis.
A pesar de hacer la puntualización, declara que no se debe subestimar lo encontrado en el lote baldío; se debe buscar que las autoridades sanitarias y ambientales hagan las inspecciones e investigaciones pertinentes, tanto para determinar el riesgo como para iniciar el proceso administrativo.
En información compartida con carácter divulgativo, la bióloga Ana Monserrat Vela Alcántara especifica que la norma señala como agente biológico-infeccioso cualquier organismo que sea capaz de producir enfermedad, para lo cual se toma en cuenta que “este tenga capacidad de producir daño, esté en una concentración suficiente, en un ambiente propicio, tenga una vía de entrada y esté en contacto con una persona susceptible”.

De manera resumida, en esta catalogación entran la sangre y sus componentes (líquida), los cultivos generados en los procedimientos de diagnóstico e investigación, así como los generados en la producción y control de agentes biológico-infecciosos.
Además, los patológicos, como pueden ser los tejidos, órganos y partes que se extirpan o remueven durante las necropsias, la cirugía o algún otro tipo de intervención quirúrgica, que no se encuentren en formol.
Así como también muestras biológicas para análisis químico, microbiológico, citológico e histológico, excluyendo orina y excremento, cadáveres y partes de animales que fueron inoculados con agentes enteropatógenos en centros de investigación y bioterios.

En residuos no anatómicos, los recipientes desechables que contengan sangre líquida; materiales de curación, empapados, saturados o goteando sangre o fluidos corporales.
También materiales desechables que contengan esputo, secreciones pulmonares y cualquier material usado para contener estos, de pacientes con sospecha o diagnóstico de otra enfermedad infecciosa.
En cuanto a los objetos punzocortantes, aquellos que han estado en contacto con humanos o animales o sus muestras biológicas durante el diagnóstico y tratamiento.
El mexicano contribuyó a resolver el histórico enigma de la discrepancia de abundancias químicas en nebulosas; la argentina Mercedes Bidart también fue reconocida, pero en la categoría de CreaEmpresa