Desde Lagunilla hasta Tía Bartola: estos son los callejones que definen al puerto de Veracruz
Los callejones no solo forman parte de la arquitectura colonial de Veracruz, sino también de su memoria histórica y cultural
Laura Cruz
Así, Veracruz combinó avenidas como Landero y Cos, Zaragoza e Independencia con callejones estrechos como Trigueros, Campana, Clavijero, JJ Herrera y Héroe de Nacozari, que se convirtieron en parte esencial de la traza urbana.
Muchos de estos callejones recibieron nombres toponímicos o populares, como el Callejón de los Desamparados, el Palo Gordo, el de Los Gallos o el de Tía Bartola, reflejando historias locales y personajes que marcaron la vida cotidiana.
El Callejón de la Lagunilla, por ejemplo, conserva su nombre desde hace más de 400 años, recordando el arroyo Tenoya que formaba una pequeña laguna en esa zona.
“Rescatar los callejones es precisamente también rescatar la identidad y parte de lo que es la historia antigua de la traza urbana de la ciudad de Veracruz”, subrayó el historiador, quien recordó que incluso la arquitectura de algunos espacios guarda similitudes con los callejones de La Habana, Cuba.
Las obras actuales incluyen la colocación de nuevo adoquín y alumbrado público, especialmente en los callejones JJ Herrera y Héroe de Nacozari, que presentaban desgaste. Cañas celebró estas acciones, aunque sugirió proyectos adicionales, como el uso de azulejos azules en la Lagunilla para evocar el antiguo arroyo.
El historiador también señaló la necesidad de mayor vigilancia policiaca para preservar los espacios y evitar que sean utilizados como refugio por indigentes.
Además, propuso que los callejones se conviertan en puntos de encuentro artístico y cultural, con cafeterías al aire libre y actividades como música, pintura o presentaciones escénicas. “Con más vida cultural, estos callejones antiguos atraerán visitantes y fortalecerán la identidad del Centro Histórico”, afirmó.




























