Danza de Almolonga, parte de un legado cultural de más de 200 años
Durante todos esos años, danzantes han conservado esa importante tradición, que simboliza resistencia, libertad y la herencia africana que se mantiene viva en Almolonga
Miguel Salazar
Historia del Carnaval de Almolonga
Durante todos esos años, destaca, los danzantes han conservado esa importante tradición, que simboliza resistencia, libertad y la herencia africana que se mantiene viva en Almolonga y sus alrededores.
En aquel entonces, de acuerdo con habitantes de Almolonga, en las haciendas cañeras coloniales mantenían esclavos, que utilizaban máscaras y se disfrazaban para utilizar a los caporales y exigir justicia y libertad.
Al término de cada zafra, se les daba un tiempo de esparcimiento; les permitían la música y danzas, lo que posteriormente se convirtió en el Carnaval de Almolonga, fiesta que perdura en la actualidad.
Pablo Olivares Pérez, profesor de primaria en ese poblado, ha participado durante los últimos 21 años a la danza durante las fiestas carnestolendas de Almolonga y se dice orgulloso de sus raíces.
Cada vez que llega la fiesta, él se disfraza de toro, con una colorida capa reluciente, cascabeles en los tobillos y hermosos adornos florales, para unirse al grupo de danzantes que recorren las calles de su comunidad.
El Carnaval de Almolonga “es uno de los siete carnavales afromestizos”, en esta región, sostiene, tras precisar que también se cuenta con los de Alto Tío Diego, Chicuasen, El Espinal, Coyolillo, Cerrillos de Díaz y Providencia.
La máscara con forma de toro que utilizan actualmente los danzantes tiene su origen en ese novillo, precisa.
El carnaval se desarrolla durante cuatro días; en esta ocasión, las festividades iniciaron ayer y concluirán el próximo lunes.
Entre ayer y hoy, los danzantes salieron a las céntricas calles de Almolonga para lucir sus mejores trajes y moverse al ritmo de la música de banda.
Para mañana domingo, realizarán un recorrido con los carros alegóricos, en compañía de bandas musicales.
“El lunes, nos metemos en la fuente principal de Almolonga para purificamos, luego de tres o cuatro días de hacer puro relajo”, manifiesta el profesor.
Cargan entre 10 y 14 kilos
Cada danzante del Carnaval de Almolonga suele cargar alrededor de 10 o 14 kilos distribuidos entre su máscara de madera y su vestimenta, señala Pablo Olivares Pérez.
Tan solo, el portar la máscara de toro no es fácil, porque pesa entre dos y dos kilos y medio, lo que puede provocar lesiones en el cuello, en la cabeza y también en el rostro, sostiene.
Además, si se toma en cuenta “el gorro y el tocado, dependiendo si es lentejueleado, pesa como otro medio kilo”.
En total, cada danzante carga alrededor de 10 o 14 kilogramos, insiste, porque además tiene que cargar sus botas, los cascabeles, las capas y otros atuendos que requieren para hacer atractivo su vestuario.
Una vez que comienzan las actividades, los danzantes tienen que aguantar alrededor de seis o siete horas con toda su vestimenta puesta; posteriormente aprovechan unos momentos para hidratarse.
“Aguantamos hasta las ocho de la noche más o menos”, sostiene, tras señalar que también depende de la condición física de cada uno de ellos.





























