En la calle Insurgentes nació Sergio Galindo, el escritor que puso a Xalapa en la literatura mexicana
Novelista, cuentista y académico, convirtió a la capital veracruzana en escenario literario con esta obra que inmortalizó la neblina xalapeña
Novelista, cuentista y académico, convirtió a la capital veracruzana en escenario literario con esta obra que inmortalizó la neblina xalapeña

Salma Lara / Diario de Xalapa
Además de ser el artífice de esta relevante labor editorial, Galindo convirtió a Xalapa en protagonista de una de sus primeras y más entrañables novelas, donde la neblina xalapeña se volvió un elemento esencial de la atmósfera narrativa.
En la calle Insurgentes, cerca del antiguo barrio de San José, se ubica la casa marcada con el número 26, conocida como Casa de Sergio Galindo, donde nació el escritor el 2 de septiembre de 1926. Fue hijo de Bertha Márquez y Manuel Galindo.
Una placa colocada el 22 de abril de 2012 lo confirma:
“En esta casa nació el 2 de septiembre de 1926 el ilustre escritor xalapeño Sergio Galindo (1926-1993), director y fundador de la Editorial de nuestra máxima casa de estudios. Xalapa-Enríquez, Ver.”

Aunque existen pocos datos documentados sobre su infancia, se sabe que realizó sus primeros estudios en la capital veracruzana. Más tarde se trasladó a la Ciudad de México para cursar la carrera en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1952 viajó a París, Francia, gracias a un apoyo académico como becario, experiencia que amplió su horizonte cultural y literario.
De regreso en su tierra natal, desde la década de 1950 comenzó a trabajar en la máxima casa de estudios del estado como profesor en la Facultad de Teatro, paso decisivo para uno de sus mayores logros: fundar y dirigir la Editorial de la Universidad Veracruzana, así como la colección literaria Ficción. También creó la emblemática revista La Palabra y el Hombre.
Años antes, en 1952, ya había compartido su experiencia impartiendo clases de Estética en la Escuela de Teatro de Xalapa.
Por su trayectoria y experiencia en el ámbito cultural, se integró a la Dirección General de Divulgación de la Secretaría de Educación Pública. Posteriormente, tras importantes aportaciones a la vida editorial del país, fue nombrado director general del Instituto Nacional de Bellas Artes, luego de desempeñarse como subdirector general y jefe del Departamento de Coordinación del instituto.
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En 1975 ingresó como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y, un año más tarde, a la Real Academia Española, consolidando así su prestigio en el ámbito literario.
Sergio Galindo es recordado como novelista y cuentista cuyas obras cruzaron fronteras y marcaron la historia de la literatura mexicana. En sus textos abordó temas sociales, psicológicos y regionales con una narrativa sobria, influida por el realismo moderno y con matices de lo fantástico.
Aunque su ópera prima fue Por un error —escrita cuando tenía 18 años, y que él mismo describió como “cursi, romántica y con un final violento y erótico”—, Polvos de arroz fue su primera novela publicada, en 1958.
Esta obra marcó el inicio formal de su ciclo novelístico. Fue el entonces rector de la Universidad Veracruzana quien le solicitó publicarla para inaugurar la Colección Ficción. Pero ¿por qué es tan icónica?

Polvos de arroz sitúa al lector en la Xalapa de principios de los años cincuenta, una ciudad en crecimiento donde ya se hablaba del nuevo edificio de Correos y de recientes construcciones de departamentos cada vez más altos. Ese progreso, aunque transformador, no borró su esencia provinciana ni su paisaje de cerros envueltos en neblina, adaptándose lentamente a la modernización.
Breve pero intensa, la novela narra la historia de Camerina Rabasa, una mujer considerada “solterona”, que vive entre el encierro, la soledad y el enamoramiento. La trama se enmarca en la Xalapa neblinosa de principios del siglo XX, retratada como típica y maravillosa. Conmovedora por su sencillez, fue escrita a manera de intercambio epistolar entre una señorita “de edad” y un caballero desconocido.
Tras su muerte, ocurrida el 3 de enero de 1993 en el puerto de Veracruz, dejó un legado de 25 cuentos y 10 novelas. Sus cenizas reposan en Las Vigas, municipio de Perote.
Entre sus novelas se encuentran: Polvos de arroz (1958), La justicia de enero (1959), El bordo (1960), La comparsa (1964), Nudo (1970), El hombre de los hongos —leída en 1975 como discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua; publicada y llevada al cine en 1976—, Dos ángeles (1984), Declive (1985), Otilia Rauda (1986), de la cual se realizó una versión cinematográfica titulada La mujer del pueblo (2001), y Las esquinas oscuras (1985, inconclusa).
A lo largo de su vida recibió diversas distinciones, entre ellas la Condecoración Méritos en la Cultura (Polonia, 1976), la Orden de la Estrella (Yugoslavia, 1977), el Premio de Novela Mariano Azuela (1984), el Premio Xavier Villaurrutia (1986) y el Premio José Fuentes Mares (1987) por Otilia Rauda. Sus obras han sido traducidas al alemán, inglés, italiano, francés y polaco.
En su honor, la Universidad Veracruzana instauró el “Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo”, certamen que reconoce y publica la mejor primera novela inédita en español escrita por autores de América Latina, manteniendo viva la vocación editorial que él ayudó a construir en Veracruz.
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