De las rejas a los muros; Iván Landa lleva tatuado el amor al arte que lo salvó tras más de una década en reclusión
El xalapeño, conocido como Chato loco, pasó 11 años en prisión y hoy sueña con tener un taller de arte para niños de la calle
Maribel Sánchez
Al arte, un camino para soñar y reinsertare en la sociedad
Sin formación académica, su talento surgió de forma empírica. Empezó con acrílico, se adentró en el óleo y después regresó al acrílico, hasta llegar al graffiti, técnica que hoy lo apasiona.
“Me gusta aprender cada día más del arte”, afirma. Su estilo tiende al realismo, con especial gusto por la figura humana y los rostros. No lo hace por moda ni por rebeldía, sino como forma de honrar la vida, subraya.
“A mí la cárcel me dio esperanza, una carrera, sabiduría para salir adelante. Sin el arte, quién sabe qué sería de mí”, confiesa.
Chato loco sueña con un espacio donde jóvenes de la calle encuentren una posibilidad
Hoy, Iván Landa (Chato loco) —así se encuentra en redes sociales como Facebook— no se define por su pasado, sino por lo que está construyendo.





























