La calle es un escenario: la historia de Jonás, artista urbano en Xalapa
Es originario de Tabasco y aprendió malabarismo en la Ciudad de México; lo acompaña Iyari, una perrita que también se gana sus croquetas
Miguel Salazar
Posteriormente, decidió trasladarse a Xalapa, en donde puso en marcha sus habilidades para cautivar a su público en las calles, a cambio de algunas monedas.
“Emigré de Tabasco a la Ciudad de México; allá hay mucha diversidad de artistas y me llamó la atención el malabarismo”, sostiene.
El arte del malabarismo, una actividad difíciles de dominar
Con una gran sonrisa, reconoce que la calle es su escenario y centro de trabajo para ganarse la vida a través de un pequeño y grandioso espectáculo.
Después de cada espectáculo, el malabarista baja de su monociclo y camina entre los automóviles para agradecer a los conductores que reconocen su talento a través de una pequeña gratificación.



























