INBAL entregará medalla a Elena Ramírez, tlacotalpeña bailadora y promotora del son jarocho
Conocida cariñosamente como “Mamá Elena”, nació en agosto de 1925, por lo que este homenaje llega poco antes de la celebración de su centenario
Conocida cariñosamente como “Mamá Elena”, nació en agosto de 1925, por lo que este homenaje llega poco antes de la celebración de su centenario

Maribel Sánchez
La Medalla Bellas Artes en la categoría de Danza —la máxima distinción que otorga el Estado mexicano en materia artística— será entregada este 2025 a la veracruzana Elena de la Luz Ramírez Aguirre, tlacotalpeña reconocida por su labor como bailadora, docente y promotora del son jarocho.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) informó que la ceremonia se realizará el miércoles 21 de mayo a las 12:30 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. El galardón se suma al de 2023, homenaje del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón.
La distinción se otorga “en reconocimiento a su destacada trayectoria en la danza tradicional mexicana, tanto como bailadora y docente, así como por su invaluable aporte al son jarocho”, señaló el INBAL. La entrega celebra además al zapateado y al fandango, expresiones fundamentales de la cultura veracruzana y de México.

Conocida cariñosamente como “Mamá Elena”, Ramírez Aguirre nació el 18 de agosto de 1925, por lo que este homenaje llega poco antes de la celebración de su centenario. Su historia personal está entrelazada con la vida cultural de Tlacotalpan, cuna del son jarocho y escenario de tradicionales fandangos.

La galardonada es fundadora de la Casa de Cultura Agustín Lara, institución vigente en Tlacotalpan desde 1974, donde ha impartido clases a generaciones de niñas, niños y jóvenes. Muchos de sus alumnos han llevado la danza tradicional mexicana a distintos puntos del país y del extranjero.
“Mamá Elena es una de las principales referencias vivas del son jarocho, como bailadora y profesora de zapateado tradicional”, expresó Alonso Alarcón, coordinador nacional de Danza del INBAL, quien ha documentado su trayectoria. Recordó que se formó en el seno de una familia de soneros y bailadores que participaban en los fandangos organizados desde la década de 1920 en honor a la Virgen de la Candelaria.
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Su labor ha sido reconocida por instituciones culturales y por la comunidad artística. En 2023 recibió el homenaje nacional “A una vida en la danza”, que resalta trayectorias ejemplares en esta disciplina. La entrega de la Medalla Bellas Artes reafirma su papel como referente de la danza folclórica mexicana.

Además de su amor por el fandango, doña Elena aprendió el oficio de costurera, actividad que sigue desempeñando. Su familia, afincada en Xalapa, ha continuado su legado mediante la promoción de estudios profesionales de danza y la creación escénica a través de la compañía Jóvenes Zapateadores y el Instituto Superior de Artes Escénicas Nandehui.
De “Mamá Elena”, quienes la conocen destacan su generosidad, que ha sido una constante en su trayectoria. Ha compartido sus conocimientos con hijas, hijos, nietos, bisnietos y cientos de estudiantes que ven en ella una maestra, una guía y un símbolo de identidad cultural.
El fandango “¡Doña Elena, presencia viva!”, organizado en su honor, celebra tres décadas. Desde 2010 también se realiza en Tlacotalpan el Festival Doña Elena CoraSon de Tlacotalpan, otro homenaje a su influencia en la comunidad.
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La próxima ceremonia en el Palacio de Bellas Artes contará con la presencia de su familia, reconocida también por su contribución a las artes escénicas y la formación de nuevas generaciones de bailarines y bailarinas.
El legado de doña Elena Ramírez Aguirre no solo habita en el zapateado y la música, sino en la memoria viva de una comunidad que la reconoce como una figura clave en la preservación del son jarocho, tradición que late fuerte desde el corazón de Veracruz, señala su nuera Blanca Ramírez Gil, quien en 2022 también recibió un homenaje nacional.
Está integrada por los menos 80 voces de diversas edades y cuenta con un amplio repertorio de canciones del dominio público, que cantan en náhuatl; su más reciente presentación se realizó en la Cumbre Tajín