Alexandra Lavalle, la ingeniera xalapeña que corre para llegar a Boston y abrir camino a más niñas
La también maestra en ciencias y docente en la UX, Alexandra Lavalle Arellano ha logrado consolidar una trayectoria única al integrar conocimientos científicos con el atletismo de fondo
Luis Hernández
Ciencia y segunda etapa deportiva
“Sí trotaba y hacía algo de gimnasio, pero no entrenaba de forma estructurada como atletismo. La maestría demandaba mucho tiempo y enfoque”, explicó.
“Decidimos hacer la transición a los 10 mil metros y al medio maratón, porque ya tenía una edad mayor, estaba más madura física, emocional y mentalmente para soportar entrenamientos más pesados y largos”, detalló.
Esta nueva etapa comenzó a los 26 años, ya como maestra en ciencias, lo que le permitió integrar plenamente sus conocimientos académicos a su preparación deportiva.
“En la licenciatura hice un proyecto para desarrollar un dispositivo de medición de técnica de carrera para atletas. En la maestría, al estar en bioelectrónica, aprendí mucho sobre instrumentos biomédicos y análisis de datos”, explicó.
La relación con su entrenador Vicente Lunagómez es una de las claves de sus resultados.
Resultados y metas internacionales
Los frutos de este trabajo conjunto se reflejan en resultados recientes. Su logro más destacado fue el tercer lugar en la categoría libre en su debut en el Medio Maratón de Veracruz, realizado el pasado 25 de enero.
Alexandra reconoce que la madurez ha sido determinante en esta etapa. “Ahora corro con estrategia y eso se ha notado en mis resultados recientes”, afirmó.
En lo que sigue, sus objetivos son claros: continuar creciendo en medio maratón y, a largo plazo, buscar el gran salto al maratón.
Inspiración, familia y disciplina diaria
Más allá de los resultados, Alexandra subraya el impacto del atletismo en su vida. “Me ha enseñado a caer, levantarme y seguir adelante”, reflexionó.
Con un mensaje firme, la deportista busca inspirar especialmente a niñas y jóvenes. “Sí se puede llevar una carrera profesional y una deportiva. Es difícil, pero no imposible”, expresó.
La joven reconoce que nada de lo que ha logrado sería posible sin el respaldo de su familia, especialmente de sus padres Rubén y Margarita.
Así como de su abuelo Celestino y de su hermana Mía Lavalle, quien es un pilar emocional en su vida.
Su rutina diaria refleja disciplina y constancia: se levanta a las cinco de la mañana, entrena en el cerro del Macuiltépetl y por la tarde regresa al Estadio Xalapeño.
Posteriormente se traslada a la Universidad de Xalapa, donde imparte clases de ingeniería; de lunes a viernes mantiene este ritmo exigente, mientras que los fines de semana los dedica a entrenamientos de fondo y a convivir con su familia.
Así, Alexandra Lavalle Arellano se consolida como un ejemplo de que la ciencia y el deporte no sólo pueden coexistir, sino potenciarse mutuamente.
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