“Hombre de hierro”: Enrique baila y sube a diario el Cerro de Macuiltépetl a sus 94 años, lleno de salud y felicidad
Diariamente visita el Cerro de Macuiltépetl para realizar su caminata y practicar zumba, pues dice le da mucha felicidad
Luis Hernández
Desde hace 30 años, su escenario deportivo favorito ha sido el Cerro de Macuiltépetl, el pulmón verde de la ciudad de Xalapa, donde cada mañana, sin falta, realiza una rutina que combina caminata, ejercicio, convivencia y baile.
“He venido al cerro los últimos 30 años y gracias a ello he tenido importantes beneficios de salud. Estoy muy contento y feliz porque gracias a Dios estoy bien de salud por practicar deportes”, comenta con una sonrisa mientras contemplaba los senderos que conoce mejor que nadie.
Su jornada inicia muy temprano. A las seis de la mañana ya está en movimiento, después de tomar un ligero refrigerio. Camina desde su domicilio, ubicado en la calle Aguascalientes —una zona de pendiente pronunciada— hasta la cima del cerro, donde realiza una caminata de aproximadamente ocho kilómetros.
Y todavía le queda energía para más: “A las ocho y media hago zumba, y la verdad me divierto muchísimo además de que hago mi caminata. La zumba la realizo por una hora”, comparte entusiasmado.
Cerro de Macuiltépetl, mucho más que su gimnasio natural
También es un espacio familiar donde se disfruta del aire libre, de los sonidos del bosque y de la belleza de la naturaleza a través de sus caminos y senderos.
El cerro cuenta con áreas de juegos infantiles, zonas para realizar días de campo y espacios destinados al ejercicio al aire libre, lo que lo convierte en un punto de encuentro para todas las edades.
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Entre los árboles, los deportistas saludan con entusiasmo a don Enrique, quien ya es una figura conocida entre quienes comparten su pasión por la actividad física.
“Todos los días lo he hecho, he caminado por 35 años. Además, hace años participé en muchísimas carreras de varias distancias, entre ellas de 6 y 10 kilómetros”, recuerda con orgullo.
“Ejercicio es para todos”
Padre de cuatro hijos, abuelo de dos nietos y bisabuelo de dos pequeños más, don Enrique asegura que la clave de su bienestar es simple pero poderosa: “El deporte es la base de la salud”. Con esa convicción, envía un mensaje directo a las nuevas generaciones:
“Yo les recomiendo que hagan ejercicio; es la base de la salud. Se sentirán bien y disfrutarán mejor la vida con salud plena, como lo hago yo. Tanto a los jóvenes como a los adultos mayores, les recomiendo que hagan el mayor deporte que puedan para que estén bien de salud como yo lo estoy”.
Antes de su jubilación, trabajó durante tres décadas en la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en la Ciudad de México. Al retirarse, eligió Xalapa como su hogar permanente.
Desde entonces, su vida ha estado marcada por la disciplina, el movimiento y una profunda gratitud por cada nuevo amanecer.
Hoy, Enrique Pérez Domínguez es mucho más que un deportista veterano: es un símbolo de perseverancia, alegría y amor por la vida, un testimonio de que nunca es tarde para comenzar a cuidar el cuerpo y el espíritu.
En cada paso que da por los caminos del Cerro de Macuiltépetl, deja huellas de inspiración para todos los que lo observan y piensan: si él puede, nosotros también.




























