“Influencers" del mundo "fitness" malinterpretan la ciencia y ponen en riesgo la salud física y mental: Psiquiatra
Advierte que, aunque los beneficios de la actividad física están comprobados, no todo lo que rodea al mundo del “fitness” es saludable
Maribel Sánchez
El psiquiatra Guillermo Peñaloza Solano advierte que, aunque los beneficios de la actividad física están comprobados, no todo lo que rodea al mundo del “fitness” es saludable.
Los riesgos del mundo “fitness”
“Se difunden modelos inalcanzables”, dice el médico, “y esto hace que muchas personas se sientan insuficientes, aunque estén saludables”.
Opina que “influencers” del mundo “fitness” muchas veces malinterpretan la ciencia y promueven ideas que, aunque positivas en apariencia, terminan siendo tóxicas.
Uno de los discursos más comunes es que el ejercicio “cura” la depresión por el simple hecho de liberar neurotransmisores como endorfinas y dopamina.
Pero el especialista insiste: “Eso no es verdad para todos. En personas con condiciones mentales, puede generar expectativas falsas y frustración”.
El ejercicio no sustituye la ayuda profesional
El ejercicio sí es útil para mejorar la salud mental, pero no es una cura milagrosa ni debe sustituir atención profesional, subraya el especialista en la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama).
Expone que guías clínicas internacionales, como las de la Red Canadiense para Tratamientos del Estado de Ánimo y la Ansiedad (CANMAT), indican que debe ser un complemento, no un sustituto.
En casos de depresión leve, el ejercicio supervisado puede ser primera opción, pero en depresiones moderadas o severas, debe ir junto con terapia o medicación.
Además, la duración y frecuencia del ejercicio tienen que ser específicas: de 30 a 40 minutos, entre tres y cuatro veces por semana, por al menos nueve semanas.
Aunque las endorfinas son liberadas durante el ejercicio, enfatiza que aún no hay evidencia clara de que tengan efectos sostenidos en estados depresivos.
En las redes, los videos de entrenamientos perfectos, cuerpos definidos y frases motivacionales suelen ocultar el lado humano vulnerable del proceso, dice.
El ejercicio puede ser una herramienta poderosa, pero mal usada o mal interpretada, puede convertirse en una carga.
Frente al “boom” del “fitness” digital, declara que la responsabilidad es colectiva: creadores, profesionales y usuarios deben promover un bienestar real, no uno estético o superficial.





























