Veracruzana Jessica Jarquín viajará a Noruega para el Campeonato Mundial de Mayores de Halterofilia
La pesista desea alcanzar el mayor nivel para presentarse en la competencia mundialista que será en octubre de este año
Luis Hernández
Como parte de su preparación, la atleta se encuentra ya concentrada en Monterrey, Nuevo León, como integrante de la selección nacional que realiza un campamento de preparación rumbo a la justa mundialista.
Jarquín permanecerá concentrada en tierras norteñas desde el 26 de agosto hasta el 1 de octubre, fecha en que partirá rumbo a Europa para representar a México en el certamen más importante del calendario internacional de levantamiento de pesas, organizado por la Federación Internacional de Halterofilia (IWF).
Ahí, se ganó la medalla de plata en arranque con 104 kg, oro en envión con 131 kg, y un total de 235 kg, que le valió la segunda posición general, quedándose a tan solo un kilo de la experimentada Aremi Fuentes, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en la categoría de menos de 76 kg.
La alteza dijo que estuvo muy cerca del primer lugar en una competencia muy disputada, sin embargo, logró clasificarse por lo que ahora ya se encuentra trabajando en el norte del país para alcanzar el mayor nivel posible y presentarse en el evento mundial
La atleta, quien entrena bajo la dirección del entrenador cubano Joel Mackenzi con el Club Arrieros Boca, forma parte de la nueva generación de talentos del levantamiento de pesas mexicano, y su clasificación al mundial representa un paso clave en su proceso rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Con esta concentración, Jessica Jarquín buscará llegar en su mejor forma al evento que reúne a las mejores pesistas del planeta y que representa la máxima vitrina del deporte olímpico de halterofilia.
Disciplina forjada en el hierro y sueños que apuntan al olimpo
Desde pequeña, Jessica descubrió que el deporte era más que una actividad extracurricular: era un camino de vida. Con tan solo 10 años, fue detectada por un entrenador que vio en ella un talento especial para la halterofilia, aunque su historia deportiva comenzó explorando distintas disciplinas como el ciclismo y la gimnasia.
Fue en un evento estatal realizado en Naolinco, tras apenas un año de preparación, donde vivió su primer gran momento como deportista.
Aquella competencia no solo le dejó emociones, sino también la motivó a seguir creciendo.
El punto de inflexión llegó en 2013, cuando con apenas 12 años, y a punto de cumplir los 13, participó en su primer Nacional en Baja California.
Competía contra rivales mayores, pero eso no fue impedimento: ganó el primer lugar. Ese oro no solo pesó en el podio, también pesó en su conciencia. “Ahí fue cuando supe que quería dedicarme de lleno a esto”, dijo en su momento a Diario de Xalapa.
Medalla de plata y una fiesta de quince años suspendida
Uno de los momentos más significativos en su trayectoria llegó en los Juegos Centroamericanos Escolares de 2015, celebrados en Yucatán. En ese evento, Jessica logró una medalla de plata que consagró su nombre a nivel regional. Aquella competencia coincidía con una fecha muy especial: su fiesta de 15 años.
Lejos de la pista de baile, eligió la tarima y el esfuerzo. En entrevista con Diario de Xalapa, confesó que la decisión fue difícil, pero que no se arrepiente: “La competencia era prioridad, y valió la pena”.
Obstáculos económicos y lucha constante
Dijo en su momento que es una realidad que muchos atletas de Veracruz enfrentan.
Sin embargo, también ha reconocido que más adelante recibió respaldo tanto del Instituto Veracruzano del Deporte (IVD) como de autoridades municipales de Boca del Río, lo que le permitió seguir compitiendo y representando a su estado y país en distintos niveles: estatales, nacionales, regionales e incluso mundiales, donde también ha subido al podio.
Con la mirada en lo más alto
La filosofía de Jessica es clara: metas a corto, mediano y largo plazo. Esa mentalidad le ha permitido avanzar paso a paso, sin perder de vista su objetivo principal: llegar a unos Juegos Olímpicos. Los resultados la respaldan, la experiencia la acompaña y la disciplina —forjada entre barras y discos— la define.
Jessica no solo levanta pesas; levanta sueños, rompe barreras y demuestra que, con carácter y pasión, es posible seguir adelante incluso cuando el camino se torna cuesta arriba.
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