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Localsábado, 3 de mayo de 2025

Una batalla diaria: Albañiles celebran su día en un oficio que requiere de esfuerzo, fortaleza y conocimiento [Fotos]

Para algunos el oficio “de la cuchara grande” puede ser menospreciado, cuando en realidad cada albañil batalla diariamente en las obras

Miguel Salazar

Las habilidades y conocimientos de esos trabajadores son necesarios para realizar desde obras pequeñas hasta grandes construcciones; las jornadas incluyen fines de semana y a veces días festivos.

Albañiles en riesgo constante en su labor

Carlos Viveros Durán lleva 15 años en el oficio de la albañilería y durante ese tiempo ha sufrido golpes, caídas y una cortadura que casi le provoca la pérdida del dedo pulgar de la mano izquierda.

La calidad del material para la construcción ha cambiado con el paso del tiempo, pues ahora se encuentra con algunas mezclas o pastas que ayudan a terminar con acabados finos y facilitar en algo la labor del albañil.

Sin embargo, reconoce que también depende de la capacidad y del talento de cada trabajador para terminar una buena obra.

Carlos tiene 33 años de edad y durante el tiempo que lleva como albañil el accidente más grave que ha sufrido lo recuerda como si hubiera sido ayer.

“Me volé un dedo con una sierra circular; a una esmeriladora le puse un disco para cortar madera y entonces, pues, no la estaba usando, como tal, pero la conecté y la pasé por una ventana para no estar dando tantas vueltas”, sostiene.

“Los accidentes suelen ser muchos, pues van desde un martillazo hasta que te piques una mano con un clavo o te entierres uno en algún pie; también suele haber caídas”, agrega.

Herramientas sofisticadas casi no son de ayuda

Él lleva dos años como albañil y sostiene que no solamente se trata de pegar ladrillos, pues también se requiere de conocimientos en matemáticas para poder hacer estructuras bien niveladas y exactas.

Además, es necesario tener fuerza y fortaleza para cargar el material, hacer mezcla, rebatir y revocar durante varias horas seguridas.

“Muchos piensan dejar la escuela y trabajar como albañil, porque suponen que ya no habrá matemáticas, pero cuando caen aquí, en la albañilería, todo es matemáticas”, insiste.

Incluso, abunda, se requiere de mucho cálculo y de resolver problemas y de otras actividades relacionadas con la física para construir escaleras, echar colados y hacer cimientos.

Físicamente es cansado, pero el cuerpo se acostumbra y se mantiene uno; también suele haber accidentes, desde el hecho de que te puedas picar una mano con algún clavo o alambre o sufrir caídas de muy alto”, señala.

Otras lesiones que pueden ser comunes entre los albañiles consisten torceduras de pies y manos a causa del peso que cargan durante sus jornadas, sin omitir esguinces “por cargar mal los bultos”.

En albañilería también se disfruta de buenos momentos con los compañeros, el grado de que llegan a considerarse como parte de una familia.

“Hay bien ambiente laboral, el hecho de que, por ejemplo, se llega la hora del almuerzo y almorzamos; es un buffet, pues cada quien trae su comida y agarras de todo y terminas bien satisfecho”, agrega.

Jerarquías y cargos en la albañilería

En la albañilería también hay jerarquías, dice Mario Herrera Flores, tras sostener que se empieza desde un peón o ayudante hasta llegar al jefe o director de la obra.

Él tiene más de 30 años de antigüedad en la albañilería y dice que ha tenido la oportunidad de participar en el desarrollo de grandes obras en Xalapa y otros municipios del estado, incluso en Puebla y Tlaxcala.

Según él, además del peón también puede haber un oficial segundo, un oficial primero, un capataz y el encargado o maestro de la obra, al tratarse de construcciones grandes y bien organizadas.

Sostiene que el peón o el ayudante son los trabajadores más jóvenes y con menos experiencia, a quienes se les da la encomienda del acarreo de materiales mientras aprenden las técnicas de la albañilería.

El oficial segundo, abunda, es el que cuenta con más experiencia y habilidades en la colocación de ladrillos o blocks.

El oficial primero también es un albañil con mayor experiencia y habilidad, con la capacidad de llevar a cabo obras más complejas, además de supervisar a los subordinados, sostiene.

En el caso del capataz, “es como un jefe, pues es el que se encarga de asegurarse de que la hora se termine en el tiempo programado y con buena calidad”.

Mientras tanto, el maestro o encargado de la obra y también tiene un rango superior y es el que está a cargo de que todo se desarrolle perfectamente y reportar los detalles al jefe o al director.

A pesar de las jerarquías y grados que hay entre los albañiles, sostiene que no en todas las obras se llega a contratar a todos, pues comúnmente suele haber obras pequeñas que se quedan a cargo de un maestro, con el apoyo del chalán y de algunos ayudantes.

Día de la Santa Cruz, el día de los albañiles

Cada 3 de mayo se celebra el Día de la Santa Cruz y en México es considerado por los trabajadores de la construcción como su día.

Se trata de una festividad católica, pues de acuerdo con la iglesia en esa fecha se conmemora el descubrimiento de la cruz de madera en la que fue crucificado Jesús.

Según la tradición, los albañiles suelen adornar cruces con flores de varios colores, algunas de papel, en las obras que llevan a cabo, además de que suelen organizar convivios y bailes en el mismo sitio de la construcción.

En este día, los trabajadores también piden por su protección, con tal de que las obras avancen sin accidentes que puedan poner en riesgo a los albañiles.

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