Las Barrancas en riesgo de desaparecer; habitantes viven con el miedo de que el mar devore sus hogares [Fotos]
El cambio climático ha provocado que el mar avance implacablemente, devorando casas, patrimonio e historia de la comunidad
Laura Cruz
Este fenómeno ha provocado que el mar avance implacablemente, devorando sus casas y arrebatando no solo sus hogares, sino también su patrimonio y la historia de este pueblo pesquero.
Julio observa como el terreno que lo rodea desaparece
Aunque su casa, situada a escasos metros de la playa, aún no ha sido alcanzada por el avance del mar, calcula que ya ha perdido al menos tres metros de su terreno, de un total de 20 por 40 metros que lo conforma.
El adulto mayor teme por su patrimonio, al estar enfermo y únicamente subsistir de la pensión que obtiene bimestralmente del Gobierno Federal.
“Lo que nosotros nos gustaría es que si se llegara el caso, de hacer una escollera, es lo que nosotros pedimos en este lugar; como habitante de este lugar, es lo que yo pediría, no nada más para mí, para todo el pueblo”.
Los costales, llantas y demás opciones que pusieron para contener la erosión, hasta ahora han sido insuficientes para detener la fuerza de las olas.
Erosión impacta a los habitantes y sus hogares
Nancy Ochoa Tello, quien desempeñó el cargo de Agente Municipal de la comunidad entre 2014 y 2017, continúa hoy en día participando activamente en la lucha por encontrar soluciones ante el problema de la erosión que afecta la línea costera.
Los cerca de 350 habitantes de Las Barrancas dependen de la pesca artesanal para su subsistencia. Sin embargo, en sus mejores tiempos, también ofrecían servicios al turismo que llegaba a disfrutar de sus playas, hoy desaparecidas.
Nancy dijo que es importante recordar que fue entre 2011 y 2012 cuando se dejó de realizar el carnaval, celebrado en Semana Santa, el cual solía impulsar significativamente la economía local al atraer visitantes que disfrutaban tanto de las fiestas como de la playa.
“Se hacía el recorrido por nuestra calle principal y por lo que era la zona de playa, pero se tuvo que dejar porque ya no teníamos dónde hacerlo, la playa ya no tenía visitantes; se hacían partidos de béisbol y carreras de caballo”.
En Las Barrancas, la pesca artesanal ha sido una actividad constante y esencial para la comunidad. Sin embargo, esta se complementaba con la renta de casas de descanso y la elaboración de platillos a base de productos del mar, actividades que ahora son imposibles debido a la ausencia de turismo.
La erosión costera y el aumento del nivel del mar ya arrasaron con una línea de viviendas. Las personas afectadas perdieron su patrimonio y tuvieron que buscar refugio, ya sea en comunidades vecinas o con familiares en la misma localidad.
Nancy señala que aproximadamente 15 viviendas se han perdido por completo, pero las afectaciones van más allá, ya que terrenos completos comienzan a ser socavados por el avance del mar.
Esta situación también perjudica a los pescadores, quienes ahora deben resguardar sus embarcaciones en las calles, en cada intersección, debido a la falta de espacio en la playa. Esto expone a las embarcaciones a un mayor desgaste y deterioro.
Habitantes de Las Barrancas dicen no a la reubicación
Recientemente, el nombre de Las Barrancas cobró relevancia, durante la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuando fue cuestionada sobre el tema. Esto abrió la posibilidad de que los habitantes sean reubicados.
Los habitantes de Las Barrancas se mostraron alarmados ante esta declaración, dejando claro que no están dispuestos a abandonar sus hogares. Sin embargo, demandan que los tres niveles de gobierno trabajen conjuntamente para encontrar soluciones efectivas al problema de la erosión.
“Un proyecto reintegrador de rompeolas, escolleras, espigones, como lo quieran llamar sería lo más ideal para nosotros, de manera inmediata; pero sí queremos recalcar que no a la reubicación. Las Barrancas no quiere dejar ser de Las Barrancas”.
A pesar de la amenaza constante del mar, los habitantes de Las Barrancas se aferran con firmeza a sus raíces y luchan por permanecer en el lugar que han llamado hogar durante generaciones.
No buscan ser reubicados; lo que solicitan es el apoyo de las autoridades para la construcción de escolleras, una solución que podría frenar la erosión y evitar daños irreversibles tanto en el ecosistema como en su comunidad.
“Los habitantes tenemos temor, porque no nos imaginamos nuestra vida, en otro lugar que no sea Las Barrancas, nuestra actividad principal es la pesca y, ¿dónde la vamos a hacer?, somos una comunidad que tenemos todo”.
A pesar de estar al tanto del tema, Nancy señala que las administraciones estatal y federal actuales no han visitado su comunidad para evaluar y constatar la situación que enfrentan.



































