Dan último adiós a América Yamilet, cadete fallecida en choque del Buque Cuauhtémoc
Familiares y amigos despidieron a la joven de 20 años, una de las víctimas mortales del choque del Buque Escuela Cuauhtémoc contra el puente de Brooklyn, en Nueva York
Ariadna García
Su partida sacudió no solo a su familia, sino a todos quienes la conocieron y compartieron con ella sueños, esfuerzos y sonrisas, incluso a quien no la conoció y ha sabido del caso que ha conmovido al mundo entero.
Al templo religioso que adornaron con un camino de arreglos florales a la entrada, llegaron amigos, conocidos y familiares con los rostros enlutados de la cadete así como decenas de medios de comunicación.
Último adiós a la cadete América Yamilet en Xalapa
Luego de la misa, la carroza fúnebre partió hacia el Panteón Bosques del Recuerdo. En medio del desconsuelo, fue allí donde se le dio el último adiós.
Las oraciones iniciaron desde el primer momento en que el féretro arribó al cementerio al que llegaron por lo menos dos autobuses de la Secretaría de Seguridad Pública llenos de personas cercanas y solidarias con la familia.
Cerca de las 16:00 horas se escuchó por parte de los músicos “Amor Eterno”, “México Lindo y Querido” y “La barca de oro” para seguir haciendo homenaje a la estudiante de excelencia de la Escuela Naval Militar.
Durante el sepelio, al que asistieron también sus compañeros cadetes, quienes rodearon entre la rabia y la tristeza el cuerpo de su amiga, gritaron una y otra vez al unísono: “Viva la cadete América” y “Queremos Justicia”.
Casi a los primeros minutos de este martes, entre aplausos, porras, gritos y lágrimas, con flores y veladoras, fue recibida por parte de sus amigos y seres queridos que ya la esperaban en casa.
La llegada de América Yamilet a su natal Veracruz
Su cuerpo llegó ayer por la tarde a las instalaciones de la Escuela Naval “Antón Lizardo”, donde fue homenajeada por las autoridades de la Secretaría de Marina y sus compañeros.
Desde el puerto de Veracruz fue trasladado su cuerpo a Xalapa, donde ella y su familia recibieron muestras de cariño de quienes la recuerdan como una chica inteligente, que amaba a su familia y apasionada del deporte.
Los padres de América la acompañaron en la caravana de patrullas, motociclistas, ambulancias que la dejaron en su casa. Al llegar, su papá, con lágrimas en los ojos cargaba en alto la fotografía de su hija.
“Mi hija fue un gran orgullo para mí, para todo México. Estoy muy orgulloso de mi hija. Estoy destrozado, pero gracias por acompañarme en este momento”, dijo a quienes se encontraban allí.

































