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Localviernes, 17 de octubre de 2025

El Atracadero: el restaurante flotante que el río Tuxpan arrastró y dejó esparcido entre Alvarado y Coatzacoalcos

La recuperación ha sido lenta y completamente autogestionada

Laura Cruz

Los paquetes turísticos que ofrecen van desde los 1,200 pesos para recorridos al manglar, hasta los 7,500 pesos para viajes a la Isla de Lobos.

La recuperación ha sido lenta y completamente autogestionada. Los prestadores de servicios están limpiando como pueden. Todo quedó lleno de lodo. Algunos compañeros incluso perdieron sus casas.

Ante la falta de ingresos y apoyos, los miembros del club han tenido que recurrir a medidas desesperadas. “Estamos pensando en empeñar o vender cosas para poder salir adelante. No tenemos otra fuente de ingreso”, concluyó.

Inundaciones afectaron comercios

Tras la salida del río Tuxpan los locales del bulevar se vieron afectados, uno de ellos es “Deportes del Mar”, establecimiento dedicado a la venta y confección de uniformes escolares.

La fuerza del agua y el lodo dañaron gran parte del material textil, incluyendo pantalones, faldas, calcetas deportivas y uniformes escolares.

Aunque algunos productos están siendo evaluados para su posible recuperación, muchas quedaron inutilizables. “Todo lo que es textil se echó a perder. Con el lodo no se puede rescatar casi nada”, lamentó.

Además de la pérdida de mercancía, la maquinaria también resultó afectada, lo que ha complicado aún más la operación del negocio.

“Nuestros clientes habituales han venido a preguntar, y tratamos de seguir dando servicio como podemos. Pero las ventas han bajado muchísimo, apenas alcanzamos los 200 pesos al día”, señaló.

La infraestructura del local también sufrió daños. El mostrador de exhibición, fabricado en madera, quedó inservible debido a la humedad.

Este es de los pocos lugares que continúa labores de limpieza, tras inundarse. Los comercios del bulevar ya están operando nuevamente y solo luce polvo y marcas del nivel de agua alcanzado.

Quedan restos del restaurante flotante

No se tiene información precisa sobre cuándo dejó de funcionar el restaurante ni las razones de su cierre. Sin embargo, vecinos aseguran que llevaba tiempo sin actividad.

El restaurante flotante fue una de las pocas estructuras que no resistieron la fuerza del agua. “Fue lo único que quedó”, concluyó Salas, mientras observaba los restos del lugar donde alguna vez operó el negocio.

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