El sarampión me cambió la vida: Perla Salazar relata cómo enfrentó la enfermedad y sus secuelas
La maestra veracruzana se contagió del virus en la adolescencia; médicos lo confundieron con rubéola y fue hospitalizada una semana
Miguel Salazar
Confundieron su sarampión con rubéola
“Al principio los médicos lo confundieron con rubéola y luego con tétanos y eso favoreció el desarrollo de la enfermedad”, señala la maestra vecina de esta ciudad.
Recuerda que primero detectó unas manchas rojas en su piel, seguidas de temperaturas elevadas, que la hacian convulsionar. Su papá y su mamá se pusieron en alerta y buscaron ayuda especializada de inmediato.
En Veracruz, suman 21 casos confirmados y acumulados de sarampión en lo que va del brote que surgió durante el año pasado a nivel nacional. En el país, van nueve mil 74 casos y 28 fallecimientos, según la Secretaría de Salud Federal.
“Para mí fue muy difícil, porque tenía 17 años y cuando era pequeña no me dio ni sarampión ni rubéola”, dice al precisar que esa enfermedad no es tan agresiva en los infantes.
Terminó hospitalizada una semana
El sarampión no se manifestó como tal al principio; “primero era como un tipo de infección; se me inflamaron los ganglios y tuve temperaturas muy altas; me llevaron al hospital de urgencia, porque ya convulsionaba”, relata la educadora.
Sin embargo, agrega: “me dijeron que era rubéola y que iba a pasar pronto, pero que tenía que estar resguardada en casa”.
En ese entonces, “tenía muchos puntos rojos en la piel, en la cara y en las manos y aún así me dijeron que me fuera a mi casa”.
No hubo recuperación
En vez de una recuperación, abunda: “aumentaron las temperaturas y vómitos; yo estaba ya muy mal. Me regresaron al hospital y ya ahí me diagnosticaron que era sarampión”, luego de una serie de estudios y análisis clínicos.
Al paso de una semana, los síntomas disminuyeron, la temperatura bajo y comenzó un periodo de descamación de su piel; cuando los médicos consideraron que el riesgo había pasado, la dieron de alta.
Las secuelas que dejó el virus
Antes de permitirle salir del hospital, los especialistas le dieron una serie de recomendaciones a sus familiares, principalmente la de mantenerla en una habitación aislada, para prevenir contagios, señala la maestra.
Durante los días que estuvo enferma de sarampión, sus familiares estuvieron al tanto de ella y en la fase de recuperación procuraron los cuidados necesarios, lo que fue fundamental para que nadie más se infectara.
Luego del sarampión, considera que tuvo secuelas; “me quedó una tos muy fea, que me duró meses. Me decían que era tosferina”.
La educadora insiste en que el actual brote de sarampión en México es preocupante, porque se encuentra presente en los 32 estados del país, a pesar de que se trataba de una enfermedad erradicada.
“La primera recomendación es la vacuna y si tienen duda (de tener el esquema de vacunación completo), es mejor ir al centro de salud para ponerse las vacunas, que son muy importantes”, puntualiza.
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