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Localviernes, 7 de marzo de 2025

Juran lealtad a Satanás durante la tradicional Misa Negra de Catemaco

El Museo y Centro Ceremonial “El Ahijado” estuvo repleto de adoradores de Lucifer, incluida la primera Bruja Mayor. Le pidieron al Diablo salud, dinero, sabiduría y amor

Miguel Salazar

Los adoradores de Belcebú escucharon con atención cada palabra y repitieron con insistencia: “¡Salve lucifer!”, a la vez que agradecieron los favores que aseguran haber recibido de su parte y por otorgarles “el regalo del libre albedrío”.

También dieron lectura al Libro de Ezequiel, en donde se menciona que Satanás era un querubín protector que fue arrojado del cielo por Dios por enaltecer su corazón y corromper su sabiduría.

Todos le juraron lealtad al “Rey de las tinieblas”, con la llegada del primer viernes de marzo.

Según los creyentes, durante el primer viernes de marzo se abren portales que permiten fortalecer las prácticas de la magia y de la hechicería.

Desde antes de las 9 de la noche de ayer jueves 6 de marzo, los asistentes se reunieron en las inmediaciones del Museo y Centro Ceremonial, en espera de la media noche.

La Misa Negra de este año es la número 13 que realiza Enrique Marthén Berdón como Brujo Mayor de Catemaco.

Nuevos satanistas le juran lealtad

En esta ocasión, fueron 15 los nuevos satanistas los que se iniciaron como adoradores de Luzbel y que le juraron lealtad ante la imagen de una cruz invertida y siluetas demoniacas.

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Posteriormente, se realizó una procesión con las cabezas de los animales y algunos de los asistentes, además del Brujo Mayor, se untaron su sangre en la cara y en el cuello.

El brujo también levantó una serpiente y detalló que ese reptil es una representación viva del Diablo, por su inteligencia y astucia.

A las 0:27 de este viernes 7 de marzo, danzantes prehispánicos hicieron sonar un caracol y tambores para dar por iniciada formalmente la ceremonia.

Los presentes avanzaron lentamente a través de pasillos y veredas alumbradas por luces tenues de veladoras y antorchas.

El escenario también estuvo iluminado por luces rojas, que le dieron un tono más sombrío al ambiente.

El aroma a incienso inundó hasta el último rincón del templo ceremonial, sin omitir que el sonido de los grillos en medio de la penumbra reforzaron la credencial de que su canto se interpreta como un recordatorio de que los espíritus están cerca.

Los cantos de unos gallos también se escucharon con fuerza e insistencia, a la vez que comenzó a sentirse un ambiente como enrarecido.

Las danzas prehispánicas destacaron entre las sombras para dar paso a un sinnúmero de personajes vestidos de criaturas demoniacas.

Le pidieron salud, sabiduría, dinero y amor

Ante un altar en honor al Diablo, los satanistas danzaron, festejaron y le pidieron salud, dinero, sabiduría y amor.

Para finalizar y sin dejar de invocar a Belcebú, se prendió fuego a una gran estrella de cinco picos o pentagrama invertido asociada con el satanismo.

Según la creencia de los satanistas, con esa estrella envuelta en fuego se cerraron los portales que durante este primer viernes de marzo les permitieron convivir con Belcebú.

La Misa Negra concluyó aproximadamente a las 4 de la madrugada, en medio de un espectáculo de fuegos artificiales y ante la presencia de un alacrán que salió de entre los matorrales para deambular entre los pies de los satanistas.

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