Expone Equifonía tráfico de influencias, violencia comunitaria e institucional contra dos veracruzanas
La asociación de Equifonía pide no olvidar los casos de Gabriela, víctima de violencia sexual en Ixhuatlancillo, y de Fátima, quien enfrenta al tráfico de influencias
Maribel Sánchez
En conferencia de prensa expusieron que Fátima pasó de denunciar como víctima a ser juzgada como agresora; exponen tráfico de influencias porque, dicen, el agresor es familiar del presidente municipal de Coscomatepec.
Aunque ambas mujeres viven diversos tipos de violencia, Equifonía enfatiza que los factores comunes son las violencias comunitaria e institucional. Sin embargo, apuntan la gravedad de esta última.
“La violencia institucional se da en funcionarios y funcionarias que tienen protocolos y leyes para poder armar una estrategia y poder atender es tipo de casos, porque como el de Fátima hay muchos, pero no responden, dejan a la víctima sola”.
Al referirse a Gabriela, comparten que en 2022, ella tenía 17 años y sufrió violencia sexual por parte de un líder social; se llevó a proceso y la jueza determinó que no había elementos suficientes y se le dejó en libertad.
“Se le da más peso a los testigos del agresor, así como a sus dichos”. El mensaje, apunta Equifonía, es que a la adolescente, por su condición de minoría de edad, no se le cree, se le discrimina.
Hasta el momento, informan, Equifonía les brinda orientación y acompañamiento integral, porque se mantienen en la exigencia de justicia.
Casos de violencia sexual
De acuerdo con la narrativa de Equifonía, en el caso Gabriela, su agresor es miembro de “Mujeres voluntarias para el desarrollo de Ixhuatlancillo”, en tanto ella es de familia indígena.
El asesinato de su perro, un intento por atropellarla, el robo de su casa, las burlas y el acoso son algunos de las agresiones que obligaron a la familia de Gabriela a huir de su casa.
Fátima
Fátima, madre de tres hijos menores de edad en Coscomatepec de Bravo, decidió separarse del padre tras vivir violencia por siete años. Este comienza a acosarla y como represalia hurta electrodomésticos y deja de pagar la pensión alimenticia.
La exigencia comunitaria a Fátima era de cierto comportamiento al que no respondió y la madre del agresor interpuso una denuncia contra Fátima por el delito de omision de cuidados.
Al buscar acompañamiento ante la injusticia, las autoridades han sido omisas justificando con opiniones negativas que la misma comunidad ha alimentado.





























