Laura Cruz
Veracruz, Ver.- “La gente está llevando un ritmo normal porque no queda de otra”, señala Denisse quien desde Veracruz mantiene el monitoreo de su familia que vive en Venezuela y añade que todos allá viven con el miedo de que sean detenidos. “Es muy difícil estar en esta situación, con el miedo de que te revisen tu teléfono o de que te puedan llevar”.
En medio de un clima de tensión política y social, ciudadanos venezolanos radicados en el puerto de Veracruz se mantienen al tanto de la situación en su país tras la detención de Nicolás Maduro el pasado sábado en Caracas por fuerzas militares estadounidenses.
Denisse, relató que su familia no ha sufrido amenazas ni detenciones, aunque reconoció que la presencia de grupos motorizados genera temor entre la población. “La gente tiene que salir a sus trabajos, a sus clases, a su vida rutinaria. Pero sí, es cierto que es muy difícil estar en esta situación”.
Aunque en la zona donde vive su familia no se han registrado fallas en el suministro eléctrico o carencia de otros servicios, la venezolana señaló que sí han encontrado filas en para adquirir productos básicos. “Lo que ha pasado es que de repente si necesitan ir a comprar algo, no sé, al súper o al abarrote, por ejemplo, que quede en la esquina, han encontrado un poquito de cola, o sea, de gente haciendo fila para comprar, pero de resto pues hasta ahorita todo está tranquilo”.
Ante este panorama, Denisse envió un mensaje de aliento a sus compatriotas, “hay que tener mucha fortaleza en estos momentos difíciles. Esto es como un proceso y apenas estamos comenzando. Entonces es solamente mucha fortaleza, mucha resiliencia y que no se pierda la fe ni la esperanza, porque el proceso ya inició”.
Viven con miedo constante y dificultades económicas
Víctor Fernández, también dejó su país natal para asentarse en Veracruz pero mantiene comunicación con familiares que viven en las ciudades de Maracaibo y Caracas. Explica que aunque la mayoría de su familia abandonó el país, los dos hermanos que aún permanecen en Venezuela enfrentan dificultades económicas y viven en un ambiente de miedo constante.
Fernández señaló que la población intenta mantener sus rutinas, pero la presencia de colectivos militares genera temor. “En Venezuela todo el tiempo se vive con miedo, no se sabe qué va a pasar, hay muchas amenazas por parte de colectivos. Anoche se escucharon disparos alrededor de Miraflores, una confusión con un dron. En fin, la gente, los colectivos están armados en la calle”.
Pese a la incertidumbre, Fernández aseguró que sus familiares intentan llevar una vida normal, trabajando y asistiendo a clases, aunque con la constante preocupación de ser detenidos arbitrariamente.
“Ellos llevan, como pueden llevar su vida al día a día con lo poquito que les entra con lo poquito que pueden obtener. Mis hermanos que están en Maracaibo, ellos son ya grandes, dependen de una poquita pensión y lo que uno les pueda ayudar. Y por parte de mi esposa, su tía es directora de una escuela, gana 15 dólares al mes más algunos bonos, con eso subsiste y sus hermanas, se dedican al comercio”.
Censura y controles atemorizan a la población
María Begoña Deschamps señaló que la vida cotidiana en Venezuela se desarrolla bajo un clima de miedo y que se han intensificado los controles de todo tipo e incluso hay censura a la información, a las redes sociales y a las comunicaciones.
“Incluso pues ahí interceptan personas y le pueden revisar teléfonos, le pueden revisar información, papeles, todo. Incluso si uno lleva un vehículo, revisan el vehículo por dentro y te pueden pedir cualquier cosa y se las tienes que dar porque pues ellos son la autoridad y tienen las armas”.
La entrevistada explicó que en su región, una zona rural de vocación minera, incluso el valor del dinero en efectivo difiere del dinero electrónico, lo que genera una fuerte desestabilización. Ante la falta de estabilidad financiera, los pobladores recurren a la solidaridad y al intercambio de productos artesanales como alternativa de subsistencia.
Pese a las dificultades de las que conoce a través de su familia, María Begoña Deschamps asegura que mantiene la esperanza de que se esté “en camino a reconstruir el país”. Originaria de Venezuela, de una zona rural cercana a la frontera con Brasil, Begoña Deschamps reconoce que existe la alegría y la certeza de que se están llevando las cosas de la manera más optimista “y gracias a Dios cooperando unos con otros y apoyándonos porque la verdad la circunstancia sigue siendo difícil”.
Deschamps indicó que sus hermanos y sobrinos residen en esta zona rural de Guayana, donde la comunidad intenta sobrellevar la crisis con resiliencia y apoyo mutuo.
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