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Localviernes, 19 de diciembre de 2025

Jaime elabora piñatas de siete picos, simbolismo religioso que sobrevive en las posadas [Fotos]

Representan los siete pecados capitales, que son destituidos con fe; hay de varios tamaños y precios, dice Jaime Rodríguez Hernández, locatario del mercado Jáuregui

Miguel Salazar

Entre todas las piñatas hay una muy especial, la de siete picos, que representa los siete pecados capitales: la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza.

De acuerdo con el locatario, “en tiempos de la conquista, los frailes, para evangelizar a los nativos de México, implementaron que cada pico de era un pecado capital y que con ello, al pegarle, se destruía al mal”.

Además, “lo que salía de ahí (al romper la piñata) eran bendiciones que venían de Dios”, sostiene con base en la creencia y la tradición.

Del barro y “relleno” saludable, a dulces y cartón

Durante las posadas, cada vez se rompe una piñata de siete picos es una representación de destruir los siete pecados capitales. En Nochebuena y en Navidad también se acostumbra romper piñatas.

Sin embargo, actualmente, según el locatario, se rellenan con dulces y se procura que sean en representaciones que no se maltraten con los golpes.

Las piñatas de antes se elaboraban con ollas de barro y ahora son de cartón, “porque la olla salía muy cara y luego se corría peligro para los que le pegaban; había muchos accidentes”, sostiene.

Significado de romper piñatas en fiestas decembrinas

“Estamos en el adviento, que es en espera del nacimiento del Salvador”, sostiene el locatario, tras precisar que “no solamente se trata de romper la piñata por romperla”.

Según él, hay que comprender y entender el sentido del adviento y acabar con los siete pecados capitales para recibir las bondades de Dios, en este caso representadas por la piñata de siete picos y los dulces que salen al romperse.

Jaime tiene piñatas para todos los gustos y bolsillos

Las piñatas que Jaime Rodríguez Hernández ofrece en el mercado Jáuregui son de diversos tamaños y precios; la más pequeñita vale 15 pesos y la más grande 450 pesos.

En el caso de la más chica, prácticamente es decorativa y la de mayor tamaño cuenta con una capacidad de cuatro kilogramos de dulces.

Jaime Rodríguez Hernández aprendió el oficio de hacer piñatas de su mamá Josefina, hace 43 años y aunque las vende durante todo el año, la temporada decembrina es la de mayor demanda, señala.

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