“La Cuata”, con casi 75 años, mantiene su emblemática palapa en playa Santa Ana
Con casi 75 años de vida, La Cuata considera que su trabajo frente al mar es más que una forma de subsistencia
Laura Cruz
¿Cómo comenzó Margarita Lara Barrientos, “La Cuata” en la venta de cocteles?
Con casi 75 años de vida, La Cuata considera que su trabajo frente al mar es más que una forma de subsistencia, es su pasión y principal fuente económica.
“Se trata de prestar un buen servicio, atender con dedicación y valorar a los clientes, porque de eso vivimos; Es un orgullo, de aquí hemos sacado a mucha gente, a muchos sobrinos adelante”, afirma con entusiasmo.
Su sonrisa característica, su acento costeño y su actitud positiva refuerzan el aprecio que le tienen quienes frecuentan su negocio, un pequeño establecimiento de madera sobre la arena de la playa, cercana al Foro Boca.
Desde muy pequeña, antes de tener uso de razón, La Cuata comenzó a participar en el negocio familiar que heredó de su padre. Este legado se ha convertido en una fuente de satisfacción personal, permitiéndole generar un sustento digno para su hogar.
Sin embargo, la ubicación de su puesto enfrenta retos, como los efectos del norte, que provocan intensas cortinas de arena en esa zona de la playa. En esos momentos, se ve obligada a cerrar y buscar alternativas laborales, como la limpieza de casas o planchar ropa ajena.
“Hay que tratar bien a los clientes y no cobrarles caro para que vuelvan”, recalca, mostrando su visión centrada en la calidad y accesibilidad.
De jueves a domingo, espera atender diariamente a más de 200 personas, una cifra que, según sus registros del año anterior, espera igualar o superar en los próximos días de la Semana Mayor.





























