Se extinguen los puestos de revistas en Veracruz; de más de 300, hoy sobreviven solo 20
Indican que solían haber 300 puestos de revistas que se encontraban en toda la zona conurbada
Indican que solían haber 300 puestos de revistas que se encontraban en toda la zona conurbada

Ingrid Ruiz
Veracruz, Ver.- Desde 1993 el negocio de su padre se consolidó con la venta y distribución de más de 8 mil revistas en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, “era una locura” expresa José Carlos Espíndola Ortiz.
Era un adolescente cuando su padre tenía uno de los negocios más redituables, la venta de revistas: revistas de todo tipo, literarias, de entretenimiento, de espectáculos, manualidades, noticias y muchas más.
“Mi papá inició con el negocio de la distribución de revistas aquí en Veracruz desde 1993, para esa época había más de 300 puestos de revistas en Veracruz y Boca del Río, teníamos unas agencias en Cardel, llegamos a estar en Xalapa y en Catemaco”, relata.
Recuerda que en el negocio ubicado en la avenida Canal entre Guerrero y Bravo era el punto de reunión de tiendas de grandes superficies y voceadores; llegaban tres frecuencias a la semana de camiones llenos de revistas.

Hacían la distribución en los más de 300 puestos de revistas que se encontraban en toda la zona conurbada.
“Por darte un ejemplo la revista de TV Notas nos llegaban 15 mil a la semana, tres mil ejemplares de la revista Vanidades, Teleguías unas dos mil y eran como ocho mil títulos diferentes que se distribuían, eran muchos géneros, había revistas icónicas como las notitas musicales, muchos crecieron con ellas, había de deportes, infantiles, muchas, era una locura porque es un trabajo muy dinámico, de mucho esfuerzo de mucha gente, había trabajadores, camionetas, repartidores, motocicletas”, expresa.

De esa época sobreviven revistas como “TV notas” pero de las 15 mil que se distribuían en la zona conurbada el número se redujo y ahora ellos tienen que buscar la manera de obtenerlas porque ya no llegan los camiones.
Siguen haciendo la distribución de las pocas revistas que llegan a los apenas 20 puestos que sobreviven en los municipios conurbados.
Encuentra aquí nuestra página de Facebook y entérate de las mejores noticias
“Actualmente ya se redujo mucho el catálogo de las distribuidoras nacionales que había, solo queda una que es filial de Televisa, pero ya no llegan camiones nosotros tenemos que buscar cómo traerlas de México para acá ya que no es factible para los editores hacérnoslas llegar, tenemos que buscar la forma y se distribuyen en los no más de 20 negocios de revistas que sobreviven”, dice.
Espíndola Ortiz, reconoce que en la actualidad el negocio ya no es redituable, pero asegura que continúa por el cariño “seguimos con el cariño, dicen por ahí que la tinta se mete en el corazón y es difícil dejarlo, tenemos el espacio, contamos con un edificio y seguimos con los periódicos y las revistas pero ya es como mantener una tradición”, externa.

Considera que la reducción de la impresión de revistas se dio con la aparición de los teléfonos inteligentes, pues la gente prefiere leer todas las noticias y opiniones desde la comodidad de sus dispositivos móviles.
“La llegada de toda esta tecnología del teléfono brinda de una manera casi inmediata una noticia y realmente la revista más rápida en llegar que son las semanales y que llegue el día lunes en la madrugada pues ya todos lo tienen en su teléfono y de manera gratuita”, comenta.

Refiere que las revistas más recordadas entre las generaciones son las de “lagrimas y risas”, “Capulina” así como algunos cuentos.
Lo que más se vende en la actualidad son los crucigramas y algunas revistas de colección que son continuidad para armar algún prototipo de carro, avión y otro objeto.
“Los crucigramas se quedaron como algo medicinal, una terapia, la gente lo sigue buscando”, señala.
José Carlos Espíndola es contador de profesión y cuando concluyó sus estudios profesionales se integró al equipo de su padre en el negocio de las revistas; gracias a sus estudios implementó sistemas de cómputo para automatizar el trabajo.
Sigue al frente del negocio porque quiere preservar el legado de su padre y aunque ya no es rentable, se trata de un asunto histórico y de familia dar continuidad a la venta de las revistas.