Con cincel y mucha paciencia, así es como Santiago Bautista mide y corta piedras volcánicas [Fotos]
Hay pocos obreros que realizan este oficio artesanal, pero también poco trabajo para los especialistas, señala
Hay pocos obreros que realizan este oficio artesanal, pero también poco trabajo para los especialistas, señala

Alma Quiroz
Originario de Altotonga, Santiago Rafael Bautista es un maestro piedrero que realiza su labor en el sector de la construcción gracias a sus habilidades para medir y cortar piedras volcánicas que acomoda con maestría en paredes, pisos y muros. Para realizar este trabajo artesanal se requiere primordialmente paciencia, mucha paciencia, explicó.
Tiene varios años que aprendió este oficio de cortar con un cincel piedras volcánicas a las que les da diferentes figuras, tamaños y formas. “Al principio es complicado y no te salen las dimensiones que requiere un trabajo en específico, pero como todo en la vida, la práctica hace al maestro”.
A sus 42 años, comentó que tiene seis que aprendió el trabajo de piedrero, al que también conocen como obrero, y que pocos trabajadores de la construcción conocen porque requiere de habilidades diferentes.
De cómo aprendió picar y cortar piedra, dice que viendo a otros maestros, “así como yo tengo dos muchachos que están haciendo sus primeros cortes, que están midiendo la superficie para saber qué tamaños deben cubrir, así aprendemos todos los que nos metemos a este trabajo”.

“Mi trabajo es que la obra de rehabilitación de esta vivienda quede perfecta. Así que mientras yo veo que los otros trabajen bien, el muchacho hace los cortes que se le indican porque de eso depende este trabajo, de paciencia y precisión”, añade.
En este momento, Santiago Rafael forra una fachada con piedra volcánica y el diseño se lo dieron los arquitectos, porque la piedra puede cortarse y darle numerosas formas, ahora lo que se busca es que se vea con un toque artístico que resalte el frente de la propiedad, explicó.
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Remarcó que no hay muchos trabajos con piedra volcánica. Es una actividad poco frecuente porque es caro el material y la mano de obra, dado que requiere de un especialista.

Lo positivo, agregó, es que como en Xalapa a veces hay poco trabajo ha tenido que emigrar a la Ciudad de México, donde también puede emplearse en construcción, pintura o colocando tablaroca. “Pero fuera de Xalapa cuando uno sale en busca de empleo te dan trabajo de una cosa, específica, pero aquí puede uno hacer varias cosas a la vez y no hay problema.”

Explica que le agrada mucho que la gente admire su trabajo. “Veo que pasan y se detienen a observar los cortes y el diseño de la fachada y eso es agradable, porque significa que uno hace un buen trabajo y que deja huella”.
Precisa que es tardado este oficio. Al día se logra avanzar de uno a 2 metros cuadrados de superficie, porque se va lento, dado que hay que picar, medir y cortar piezas que no tienen medidas iguales en cada uno de sus lados. “No son cuadrados o rectángulos, son figuras únicas cada una”, concluyó.