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Méxicomartes, 14 de octubre de 2025

Entre lodo y esperanza: así luchan en Poza Rica por reconstruir sus hogares tras la inundación [Fotos]

Damnificados narran el inicio de la tragedia desde la noche del jueves, asustados por el riesgo de desbordamiento del río Cazones y la alarma que marcó el inicio de un etapa con agua y lodo inundando sus hogares

Laura Cruz

La entrada al fraccionamiento parece un campo de batalla. Personas ofrecen ropa en plena calle para quienes lo perdieron todo. Brigadas de limpieza, voluntarios y elementos del Ejército se mezclan en un esfuerzo conjunto por recuperar lo perdido.

Sin embargo, el ánimo de los vecinos sorprende. Se les ve limpiando sin descanso, escuchando música, compartiendo bebidas y enfrentando la adversidad con una mezcla de resignación, fortaleza y humor. “Lo material se recupera”, repiten entre ellos.

Damnificados agradecen la ayuda en la devastación

En la zona, la mayoría de las personas afectadas coinciden en un punto: no han recibido apoyo de las autoridades.

El agradecimiento se dirige a la sociedad civil, que ha sido la que ha respondido con agua, alimentos y ropa. “De los del municipio, no queremos ni verlos”, expresan con enojo, reflejo de una frustración que se acumula junto al lodo.

Al centro del fraccionamiento está un campo de futbol, donde se juegan partidos de los propios vecinos, hoy está convertido en un centro de acopio de cosas inservibles. Todo va a parar ahí, sin importar a quien pertenecieron un día.

La tragedia golpeó durante la madrugada del 10 de octubre

La tragedia comenzó el jueves por la noche. Sin luz eléctrica y con rumores de un posible desbordamiento, los vecinos permanecieron atentos.

Eric reconoció que mucha gente se confió y no se dio el tiempo de salir cuando era prudente. “Nos dijeron que a las dos de la mañana podía ocurrir, pero como no vimos movimiento, pues la gente se confió”, explicó Martínez.

Salieron únicamente con lo puesto. “Yo ya me estaba preparando para ir al trabajo, así que salí con el uniforme. Un amigo me prestó ropa, y desde entonces hemos estado buscando cómo salir adelante”, dice.

El agua avanzó rápidamente. En menos de una hora, ya había cubierto gran parte de las viviendas. “Llegó a la mitad de las casas y luego al techo. No quedó ni una prenda”, lamentó.

Nunca imaginaron que el agua alcanzaría su hogar

Más adelante está Cinthya, quien observa su hogar cubierto de lodo. Mientras retira los restos de lo que alguna vez fue su sala, comparte su testimonio con la voz entrecortada por el cansancio y la incertidumbre.

El agua alcanzó niveles impensables. Tan solo el lodo subió casi 80 centímetros. En esa casa, el nivel del agua rebasó el metro y medio, llegó hasta la losa. Todavía hay lodo en las azoteas.

Desde entonces, su día a día depende de la solidaridad ciudadana. “Todo lo que hemos usado estos días ha sido gracias a donaciones. La gente viene a dejarnos comida, agua, ropa, pero no es suficiente”, lamentó.

Cuando se le pregunta cuánto tiempo creen que les tomará recuperarse, su respuesta es desoladora: “Híjole, probablemente hasta el próximo año”.

Actualmente, ella y su esposo, de oficio taxista no tienen un lugar fijo donde dormir, están pasando la noche en refugios, sin poder generar ingresos, porque durante el día deben limpiar la casa.

Limpiar el lodo, tarea titánica

La familia González con tres integrantes, se une desde las ocho de la mañana a limpiar la primera planta y hasta el segundo piso, donde alcanzó el agua. Con jaladores, se apresuran a limpiar toda la superficie.

Del primer piso aseguran no quedó nada y de la segunda planta solamente pudieron rescatar las pantallas, aunque lo material, no les importa lo que más le llena de impotencia y enojo es que el gobierno municipal no ha aparecido.

La situación sigue siendo crítica, con operativos de rescate en marcha y pronósticos que advierten más lluvias en las próximas horas.

Emergencia continúa

En ese tramo, se encuentran estacionados vehículos de distintas corporaciones de auxilio y brigadas de ayuda humanitaria, que ingresan a las calles para colaborar en las labores de limpieza.

Sin embargo, minutos después, el mensaje fue eliminado, porque generó molestia entre la ciudadanía, especialmente entre quienes han brindado ayuda de manera voluntaria y solidaria a las familias damnificadas.

Al final, la rutina se repite cada día. La mayoría de los afectados regresa a las ocho de la mañana para continuar con la ardua tarea de recuperar lo que el agua les arrebató.

Lo que informa la gobernadora Rocío Nahle

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