El evento se realizará del 2 al 4 de abril en el CIDECI-UniTierra, con la participación del SubGaleano y el Subcomandante Moisés, e incluirá talleres, análisis y actividades culturales
A 22 días de la desaparición de José Luis Franco Ocaña en Tuxtla Gutiérrez, su familia denuncia falta de avances en la investigación y espera que se realicen pruebas de ADN para continuar con la búsqueda
Integrantes del colectivo Madres Buscadoras Chiapas hallaron restos humanos en la reserva Villa Allende, San Fernando, tras una denuncia anónima. El hallazgo agrava la problemática de desapariciones en México y reitera la urgencia de justicia
AeroBalam inicia operaciones en Chiapas con rutas a Tapachula, Palenque, Oaxaca y Huatulco, ofreciendo horarios definidos y tarifas accesibles. Su expansión incluye vuelos internacionales hacia Guatemala para 2026, fortaleciendo la conectividad del sureste mexicano
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En la era de la información, la brecha digital se ha convertido en una de las nuevas formas de exclusión social. En México, el 28% de los hogares aún no cuenta con acceso a internet y más de la mitad –el 56%– no dispone de una computadora en casa, según datos del INEGI (2024); a ello se suma que, de acuerdo con la UNESCO, más del 35% de la población adulta carece de habilidades digitales básicas.
Detrás de estas cifras hay rostros, mujeres que no pueden acceder a capacitaciones en línea, jóvenes que quedan fuera de oportunidades laborales, adultos mayores que no logran realizar trámites o acceder a servicios de salud digital. La brecha digital no solo separa a quienes tienen o no conexión; separa a quienes pueden o no ejercer sus derechos plenamente en el siglo XXI.
En Fundación RedSalud Internacional entendemos que la alfabetización digital es mucho más que aprender a usar una computadora, es abrir una puerta a la participación social, al empleo digno y al acceso a la salud. En un mundo donde los servicios médicos, las citas, las recetas electrónicas o los programas de prevención dependen cada vez más del uso de plataformas digitales, la alfabetización digital también es una herramienta de salud pública; permite que las personas consulten información confiable, agenden sus citas, accedan a sus resultados clínicos y conozcan sus derechos en el sistema de salud.
Por eso impulsamos el programa Aulas de Alfabetización Digital, un modelo formativo gratuito que promueve competencias digitales, laborales, financieras y cívicas con un enfoque inclusivo y solidario; cada aula está diseñada como un espacio de aprendizaje comunitario, equipado con computadoras reacondicionadas, conectividad, mobiliario y mentorías presenciales y virtuales. A través de este modelo, buscamos reducir la exclusión tecnológica, especialmente entre mujeres, jóvenes y adultos mayores, fortaleciendo así el tejido social y el bienestar comunitario.
Diversos estudios del Banco Mundial y ONU Mujeres coinciden en que cada mujer que accede a programas de capacitación o emprendimiento digital tiene hasta un 40% más de probabilidades de mejorar sus ingresos y una reducción del 25% en su exposición a situaciones de violencia económica y doméstica, esto genera un impacto directo con enfoque de género y sostenibilidad; por ello, nuestras aulas no solo forman en habilidades técnicas, sino también en liderazgo, autonomía y emprendimiento local, fortaleciendo el papel de las mujeres como agentes de transformación social.
En el caso de los jóvenes, la brecha es igualmente alarmante: uno de cada cuatro jóvenes entre 15 y 24 años en México carece de habilidades digitales suficientes para desempeñarse en entornos laborales o educativos en línea (UNESCO, 2023). Y entre los adultos mayores, solo el 26% utiliza internet de forma habitual, lo que limita su acceso a la información, la participación social y la atención médica; la alfabetización digital en este grupo no solo mejora su autonomía, sino que tiene beneficios directos sobre su salud mental y cognitiva. La evidencia científica señala que el uso regular de herramientas tecnológicas estimula la memoria, la atención y la comunicación, reduciendo el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el deterioro cognitivo leve (OMS, 2022); en este sentido, capacitar a personas mayores no solo las integra al entorno digital, sino que también las activa socialmente, permitiéndoles convertirse en mentores o voluntarios del propio movimiento, multiplicando el aprendizaje y el sentido de propósito.
Además, el programa promueve una economía circular, al rescatar y reutilizar equipos de cómputo en desuso, evitando la contaminación tecnológica y fomentando la responsabilidad ambiental, de tal manera que cada equipo reacondicionado representa una oportunidad para que alguien aprenda, emprenda o acceda a un servicio de salud.
Una de las claves del modelo es la integración del voluntariado corporativo; las empresas, universidades y organizaciones que participan no solo aportan equipo o recursos, sino que involucran a su personal como mentores y facilitadores, fortaleciendo sus propios programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Valor Compartido; cada hora de voluntariado y cada computadora rescatada representan una inversión en capital humano y social. Este tipo de alianzas permite que la tecnología se convierta en un bien común al servicio del desarrollo comunitario.
El proyecto es posible gracias a la suma de esfuerzos de aliados como Fundación ADO, Mentors International, Agencia Digital Tecnológica del Estado de Chiapas, UNICACH y el movimiento Día de las Buenas Acciones México (#DBAMéxico), entre otros. Juntos compartimos una visión: que la transformación digital sea también una transformación humana.
La primera aula se implementará en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, como modelo replicable en Tabasco y Oaxaca, con la meta de instalar seis aulas en su primera fase y capacitar en competencias digitales inclusivas y en mentoras para el emprendimiento a más de 300 personas en situación de vulnerabilidad. Pero nuestra visión va más allá: conectar este sistema con cada equipo de cómputo disponible en escuelas, universidades o incluso hogares, para que las capacitaciones lleguen a más comunidades: la digitalización de la solidaridad nos permitirá alcanzar más vidas, más rápido.
El lema institucional 2025, “Edifiquemos comunidades y municipios saludables”, cobra especial sentido en este proyecto; apostar por la alfabetización digital es apostar por la equidad, la salud y la justicia social; por eso, invitamos a empresas socialmente responsables, gobiernos locales, universidades y ciudadanía a sumarse a este esfuerzo: donando equipo, habilitando espacios, ofreciendo mentorías o financiando nuevas aulas; cada acción cuenta, cada alianza construye.
Cuando una persona aprende a usar la tecnología, gana voz, acceso y dignidad; y cuando una comunidad entera se alfabetiza digitalmente, el futuro deja de ser una promesa y se convierte en oportunidad. Hoy, la educación digital puede ser la mejor vacuna para transformar la desigualdad. Te interesa sumarte, contáctanos.